Agro

Así puede proteger los suelos y el agua frente a las variaciones climáticas en el año

Expertos advierten riesgos y proponen algunas prácticas agrícolas para reducir la degradación y el estrés hídrico en los cultivos
Analista LR
Natalia Albor Rojas
19 de enero de 2026
Amapuri

Las variaciones climáticas, cada vez más frecuentes en Colombia y marcadas por largos periodos de lluvias intensas seguidas de sequías prolongadas, están colocando en riesgo dos factores claves para un país sostenido en gran parte por la agricultura, como lo son el suelo y el agua. Las inundaciones, erosión y pérdidas de fuentes hídricas son escenarios que se presentan constantemente en varias regiones productivas del país.

De acuerdo con estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Pnud, cerca de 25% del territorio colombiano enfrenta algún grado de estrés hídrico, con mayor afectación La Guajira, Valle del Cauca, Córdoba y los Llanos Orientales, zonas donde la presión climática se combina con una alta actividad productiva.

Según explicó César Augusto Botero, coordinador del Laboratorio de Servicios Analíticos de la Alianza de Biodiversity Internacional y el Centro Internacional de Agricultura Tropical, Ciat, "las variaciones climáticas influyen directamente en los indicadores de calidad del suelo, desde su capacidad para almacenar agua hasta la actividad biológica que permite el movimiento de nutrientes". Frente a este escenario, la adopción de prácticas agrícolas sostenibles se vuelve clave para proteger el suelo y conservar el agua.

Entre las más efectivas de acuerdo Botero, se encuentran el uso de coberturas vegetales que protegen el suelo del impacto directo de la lluvia y ayudan a retener humedad en épocas secas.

La siembra en curvas de nivel en terrenos inclinados para reducir la erosión, así como la diversificación y rotación de cultivos, que ayudan a mejorar la estructura y fertilidad del suelo.

Para mantener una agricultura sostenible es fundamental el uso eficiente de los recursos junto con la optimización del suelo y el agua para minimizar el impacto ambiental. En este enfoque, prácticas como la rotación de cultivos y el manejo adecuado de los implementos agrícolas permiten reducir la degradación del suelo y fortalecer su capacidad de retención de agua.

Los pequeños y medianos productores juegan un papel importante en la implementación de estas técnicas, pues suelen ser los primeros en implementar esta estrategias de conservación. Al contar con áreas de menor tamaño, les resulta más sencillo implementar prácticas conservacionistas como la siembra directa, el uso de cercas vivas, la aplicación de abonos orgánicos y el cuidado de las zonas boscosas, las cuales son fundamentales para la protección de los cuerpos de agua.

Para la Alianza Bioversity International y el Ciat, la prioridad de sus investigaciones está enfocada en el desarrollo de cultivos y variedades más resistentes a la sequía y a las altas temperaturas, así como en sistemas productivos que aumenten la resiliencia del suelo y su capacidad de almacenamiento de carbono. A esto se suma, la necesidad de ampliar el uso de tecnologías como la agricultura de precisión, el monitoreo satelital y los sistemas de alerta temprana, especialmente en regiones vulnerables como el Caribe, la Orinoquía y las zonas andinas.

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