Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Los sistemas de riego son una opción variada del mercado a través de la cual no sólo se contribuye al ahorro del agua, haciendo más efectiva la distribución de ésta, sino que permite facilitar otros procesos como fumigar las plantas o irrigar fertilizantes.

Pero antes de tomar la decisión de instalar un sistema de riego, es importante tener en cuenta cuáles son las características de cada uno, su funcionalidad y “la necesidad de los cultivos a los cuales se vaya a beneficiar”, como explica Helber Orjuela, gerente de Hidraco, una compañía dedicada a realizar estudios, consultorías y asesoría para la instalación de estos sistemas.

De primera mano, algunos de los cultivos que más requieren de estas estructuras son la palma, el banano, la caña de azúcar, los frutales y algunas hortalizas. Así mismo, tanto las siembras en invernaderos, como a campo abierto pueden acondicionarse con los sistemas.

“Uno podría separarlos en dos: el superficial (El agua se aplica al terreno en la zona más alta y desde allí fluye hacia las más bajas), y el presurizado (funcionan con bombas para la presión atmosférica), explicó Orjuela.

En la primera línea, se pueden mencionar algunos sistemas como el riego por goteo, surcos, corrimiento por melgas, o por inundación, en los cuales el agua se deja correr por líneas de tuberías, que cuentan con puntos de salida para que el líquido corra a través de canales zanjados entre las siembras.

Estas estructuras se pueden utilizar en cualquier cultivo que se riegue en hileras, como cereales, oleaginosas, frutales y hortalizas.

En cuanto a la practicidad, en los casos que se requiere un control más estricto del agua, así como una llegada directa a las raíces, los sistemas de goteo son recomendados, ya que abren puntos de salida sobre cada planta.

“El sistema permite economizar agua, porque es un riego con una eficiencia de más de 95%”, señaló Alberto Campo, jefe de Unidad de John Deere Water en Colombia.

Por otro lado, dentro del grupo de los presurizados, se encuentran algunos sistemas más sofisticados, que “cada vez trabajan con tecnologías más avanzadas, que se acondicionan a las necesidades de cada cultivo o agricultor”, agregó Campo.

En este grupo, el agua se distribuye por aspersión, microaspersión, nebulización, entre otros.

Las principales ventajas son el ahorro en los costos de mano de obra, ayudan a tener una mayor cobertura, mejor automatización, con control de los niveles y presión del agua.

Sin embargo, el acondicionamiento de cada sistema tiene un costo diferente, por hectárea, que varía de acuerdo con la complejidad del mismo.

Esto, pues en algunos casos las empresas estructuran sistemas con cabeceras movibles, luces automatizadas o riegos que reaccionan de acuerdo con el estado del clima.

Por ejemplo, la instalación de un sistema de baja tecnología, de riego superficial, podría estar costando alrededor de $700.000 por cada hectárea.

Por su parte, la instalación de un sistema de alta tecnología, importado, podría estar costando entre $10.000.000 y $15.000.000.

“No son usuales, porque son complejos y generalmente van a grandes industrias, pero sí se han trabajado”, asegura el empresario de Hidraco.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.