Comentarios Víctor Diusabá Rojas

San Isidro: Samuel Navalón hace la diferencia en tarde de matices y voluntades

03 de junio de 2026
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Para no pestañear. Así resultó la vigésima tercera del abono de San Isidro, hecha de toros sustitutos y de toreros modestos que supieron dar peso y valor a la oportunidad de estar puestos en la primera plaza del mundo. Lo hizo en un toro y lo ratificó en otro el valenciano Samuel Navalón, autor de los momentos más toreros y auténticos de la corrida. En él, Valencia tiene un nombre para soñar en grande. La voluntad y el apasionamiento de Ismael Martín caló en los tendidos, mientras José Garrido cortó una oreja de mérito en la apertura del festejo. Casi tres cuartos de entrada, con temperatura más benigna que la de los últimos días.

La corrida pareció arrancar en reversa. Devuelto el primero, vino un sobrero del hierro Casa de los Toreros que salió echando arreones de manso. José Garrido supo pararlo con un excelente quite por chicuelinas. Y luego aprovechó nobleza y acometidas que, de repente, surgieron en el animal, para edificar el extremeño una faena templada y ligada, aparte de extensa por la duración que tuvo su enemigo. Oreja protestada y palmas al toro.

Ismael Martín mostró desde el primer capotazo, de rodillas, que llegaba a Madrid con ambición de triunfo. Lo hizo en el recibo al segundo de la tarde, con la capa y con las banderillas, que le sirvieron para levantar a la gente en los tendidos. Suizo, nacido en Zúrich, Martín planteó una propuesta basada más en la voluntad que en tiempos, distancias y alturas apropiadas, mientras el de Montalvo se fue apagando. Espada de pronto efecto. Petición no concedida, saludo.

El tercero fue justo de presentación. Samuel Navalón mostró sus enormes facultades con la muleta, en especial ese trazo que hace de cada suerte un homenaje a la verdad y al buen gusto, infortunadamente sin que la plaza se enterara. Otro espadazo de categoría en tarde, hasta ese momento, de aciertos.

De rodillas se puso Garrido para recibir al cuarto y de rodillas se volvió a poner con la muleta para ligar las prometedoras embestidas del de Montalvo. Solo que eso no pasó de ser una ilusión porque, de a pocos, el toro se puso a la defensiva y negó al extremeño la posibilidad de dar con un trofeo que le abriera la puerta grande.

Sustos marcaron el inicio de faena del quinto, que cogió mal parado a Martín. Devuelto por flojo, llegó uno con el hierro de Fermín Bohórquez al que el suizo español cuajó en tres verónicas largas y templadas. De nuevo, los rehiletes le catapultaron a lo más alto del sentimiento de Las Ventas. El toro, con movilidad y prontitud, se encontró con un torero apasionado al que le sobraron ganas y le faltó pausa, hasta convertir lo suyo en físico encimismo. Pinchazo y entera. Petición no concedida.

En el sexto, Samuel Navalón confirmó lo que ya había dicho en voz alta en su primer turno: que ahí hay un torero para contar con él en las grandes ferias. Anduvo en artista y en lidiador. Faena de importancia ante un toro encastado que obligó y encontró respuesta en el buen quehacer del valenciano.

Ficha de la corrida

Cuatro toros de Montalvo, desiguales de presentación, uno de Casa de los Toreros, primero bis, y uno de Fermín Bohórquez, quinto bis.

El primero (Casa de los Toreros), de menos a más, noble y repetidor, palmas en el arrastre. De más a menos. El tercero, descastado. El cuarto, otro de buen principio y mal final. El quinto (Fermín Bohórquez) con movilidad. El sexto, encastado.

Pesos:
625, 549, 512, 535, 602 y 589 kgrs

  • José Garrido
    Mercurio y oro
    Oreja y saludo tras aviso.
  • Ismael Martín
    Sangre de toro y oro
    Saludo tras petición y saludo tras petición.
  • Samuel Navalón
    Blanco y oro
    Saludo y saludo.

Víctor Diusabá Rojas
Especial para Agronegocios
Madrid, España

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