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En el país hay cabalgatas en cuanto municipio o corregimiento hace fiestas populares, pero las más representativas y concurridas están en la Feria de las Flores de Medellín, Feria de Cali, la de Tuluá, Buga, Eje Cafetero, Bucaramanga y Cartagena.

Sin embargo, la de la capital antioqueña, realizada desde hace 27 años y ganadora varias veces del récord Guinness por ser la cabalgata más grande del mundo (en 2013 convocó a cerca de 6.500 caballistas, 200.000 espectadores y generó ingresos por $700 millones), no se realizará este año.

El acuerdo 104 de 2013 aprobado por el Concejo Municipal “por medio del cual se reglamentan los desfiles con animales que se realicen en la zona urbana de la Ciudad de Medellín”, colocó en jaque el evento de 2014 al establecer 15 requisitos, de los cuales muchos de ellos son casi imposibles de cumplir, señalan los organizadores de la cabalgata.

Lo anterior, dio paso al cuestionamiento de si a los caballos les sucederá lo mismo que a los toros en el marco del fundamentalismo animal.
Pues bien, puntualmente, Medellín recrea parte de su identidad y su cultura vinculadas al campo y la montaña.

Jorge Londoño, presidente de la Asociación de Criadores de Caballos Criollos Colombianos de Sillas (Asdesilla), explica que aparte del elemento idiosincrásico, donde el paisa es muy aferrado al caballo, el evento es una oportunidad para que la ciudad se promueva ante el mundo, por lo que señala que las implicaciones económicas de no realizarla son altísimas.

“Empezando que hay un gran movimiento de transporte de camiones (unos 500), de las sillas de caballos, de marroquinería, sombreros, bebidas, establecimientos públicos de música y recreación, súmele hotelería, gastronomía y comercio” puntualiza Londoño.

El acuerdo expedido por el Concejo indica que la Alcaldía debía proveer la reglamentación del evento en el primer trimestre del año, pero estando ya a mayo y a 90 días de realizarse el certamen, los caballistas indican que no se han tenido respuesta sobre ello.

Alegan que en el acuerdo hay una ecuación de requisitos técnicos, económicos, de logística y físicos, imposibles de cumplir. “Muchos de los aspectos los cumplimos, como los de sanidad o los de no permitir jinetes ebrios en los caballos, y en el recorrido colocamos profesionales para la atención del ejemplar.

No entendemos para qué solicitan una certificación de una asociación de caballistas o un microchip, por qué se exigen unas preinscripciones o lo más absurdo es que dice que los participantes deberán estar en grupo o comparsa cohibiendo la libertad en el recorrido” afirma Ignacio Ramos, director veterinario del desfile en Medellín.

Ramos manifiesta que este es un evento con un trasfondo social impresionante, pues a parte de beneficiar 57 fundaciones con aportes superiores a $3.963 millones genera empleos antes, durante y después de su realización. “Yo diría que se generan más de 3.000 puestos de trabajo. Solo en médicos veterinarios entre profesionales y estudiantes de último año se vinculan 200 personas”, agregó.

Para Mauricio Cardona, presidente de Crines (Asociación de Criaderos de Caballos de Risaralda) las cabalgatas hacen parte de la cultura de la gente y en el caso de Pereira es uno de los eventos más concurridos anuales. Para su montaje se contratan unas 300 personas y sólo Crines, sin contar con el resto del movimiento de la economía, invierte $150 millones.

Se espera que el evento realizado tradicionalmente en el marco de la Feria de las Flores y que es operado por un privado, no se termine por cuestiones reglamentarias.

La Alcaldía de Medellín, ha dicho que está dispuesta a ayudar y a llegar a una conciliación.

Agrega que viene trabajando en la reglamentación e invitó a los organizadores de la cabalgata a trabajar en esa construcción. Sin embargo, estos argumentan que en ese proceso no hubo apoyo institucional, logístico y técnico.

Acuerdo no es un asunto de fondo sino de forma
El concejal que promovió el acuerdo, Álvaro Múnera, indicó que la esencia de este es “evitar que en la cabalgata se meta el que alquila el caballo a última hora, que no le importa el animal, se embriaga y termina maltratándolo. Señaló que los organizadores conocían las reglas de juego desde diciembre pasado y podían trabajar en los requisitos y que la reglamentación no es un asunto de fondo sino de forma.

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