Ganadería

Alimentación durante crianza bovina, aspecto que define futuros índices productivos

Las cantidades de leche a suministrar varían de acuerdo al modelo productivo que se tenga y al tiempo en el que se quiera destetar
Por:
Valentina Sánchez Forero
06 de diciembre de 2023
Alimentación durante crianza bovina
Bloomberg

La nutrición durante la época de crianza bovina es el punto de partida que determina la producción y salud futura de los animales, pues en ella se sientan las bases de la productividad de la etapa adulta. Por ello es fundamental conocer los protocolos de cantidad, aseo, temperatura y posición de entrega de alimento, que permita garantizar de manera íntegra el suplemento nutricional.

Antes de conocer las generalidades sobre la alimentación durante la etapa de crianza, se debe tener claro el tipo de producción ganadera que se tiene. Mientras que en ganaderías de tipo carne el proceso se realiza de manera natural (las crías están con sus madres en los potreros, alimentándose de leche materna y forrajes de manera permanente), en ganadería doble propósito los terneros se separan de las madres y el amamantamiento solo se da al momento del ordeño.

De acuerdo con Ricardo Arenas, en el Manual Práctico Ganadero de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegan, este modelo es conocido como amamantamiento restringido, en el cual las crías están una o dos horas con las madres, una vez finalizado el ordeño, y luego se apartan para permitir que la vaca llene su ubre para el ordeño siguiente.

“En modelos de crianza artificial, usados comúnmente en ganadería especializada de leche, se usa tanto el suministro de leche fresca como de lactoreemplazadores, que se deben administrar según el volumen y las instrucciones de uso que recomienden los fabricantes”, destacó Arenas.

Cuando se realiza la cría de hembras de reemplazo en ganaderías especializadas de leche, según Arenas, existen diferentes formas de alimentarlas, dentro de los que se destaca el biberón o el balde nodriza con un chupo.

Estos dos métodos de lactancia permiten que la cría levante de forma natural su cabeza y cuello, cerrando la gotera esofágica para impedir el paso de líquidos a los pulmones, al igual que limitando que lleguen los lípidos de la leche al rumen aún inactivo, haciendo que la leche pase directamente al cuajar”, resaltó.

Cuando el suministro se da a través de baldes, se recomienda al ganadero que lo ubique lo más alto posible para que simule la posición del animal a la hora de recibir la leche. “Es importante recordar que la temperatura de suministro de la leche debe ser la más parecida a la que naturalmente se tiene al amamantarse, esto es porque esa temperatura estimula el reflejo esofágico y se reduce la posibilidad de broncoaspiraciones frecuentes en animales jóvenes”, afirmó.

De acuerdo con Arenas, la temperatura ideal es de 37 °C. Además, las cantidades de leche a suministrar varían de acuerdo al modelo productivo que se tenga y al tiempo en el que se quiera destetar al animal.

“Normalmente, se inicia con dos litros por la mañana y dos litros por la tarde, y se va subiendo la dosis según el tamaño del animal y el tiempo de lactancia hasta seis e incluso ocho litros diarios. Luego, en el curso de una o dos semanas al final del periodo de lactancia, se reduce progresivamente hasta suspender definitivamente el suministro”, precisó.

Suplementación con concentrados

Según Arenas, desde la primera semana de edad se debe suplementar con concentrados con un contenido mínimo de 18% de proteína. Se debe empezar suministrando de 100 a 200 gramos diarios, e ir aumentando poco a poco hasta llegar a que el animal consumo como mínimo un kilo de concentrado.

Las crías deben tener oferta de pasto a voluntad desde el momento de su nacimiento, por lo que, en cualquier sistema de crianza utilizado, debemos asegurar que el animal pueda ramonear, así como tomar agua limpia”, manifestó.

Uso de probióticos

Además de que el heno es clave para el desarrollo de su sistema poligástrico, para optimizar el crecimiento de las crías se pueden suministrar probióticos, microorganismos vivos que se encuentran de forma natural en el rumen y que al ser adicionados a la dieta de los animales aumenta su capacidad de absorción de los nutrientes y el desarrollo ruminal.

Los más usados son las bacterias lácticas o similares, ya que se ha demostrado que aumentan el rendimiento. Se sabe que su uso ayuda a restaurar el equilibrio de la microbiota de los animales expuestos a estrés o que hayan pasado por una enfermedad”, concluyó.

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