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En Colombia, el sacrificio de ganado bovino registrado al cierre de 2017 fue cercano a 3,3 millones cabezas de ganado, cifra inferior en 7% al volumen de sacrificio registrado en el año inmediatamente anterior, así lo dio a conocer, Ricardo Sánchez, presidente de la Unión Nacional de Asociaciones Ganaderas de Colombia (Unaga).

Sánchez aseguró que, “la explicación rigurosa de esa reducción aproximada de 600.000 animales sacrificados, según lo registrado por el Dane, es el cierre de las plantas de sacrificio con la implementación del Decreto 1500, lo que dio lugar a un problema inmenso en el incremento del sacrifico clandestino y la ilegalidad”.

Señaló que dicho Decreto generó el cierre de más del 41% de las plantas de sacrificio del país, es decir, un cierre de 218 mataderos. “Buena parte de los animales que se sacrificaban en esas plantas se trasladaron a la informalidad.

El Decreto 1500 tiene una filosofía apropiada para incrementar los niveles de inocuidad del sacrificio de los animales e incrementar las posibilidades de acceder a los mercados internacionales, sin embargo, lo que no se tuvo en cuenta fueron los instrumentos que impidieran ese traslado de sacrificio formal a un escenario informal”.

Así mismo, Sánchez destacó que si se revisa la reducción de sacrificio con el cierre de plantas se encuentra que el departamento de Antioquia en dos años tuvo una reducción de sacrificio de 30%. En ese mismo departamento hubo una participación del cierre de mataderos de 17%; Santander tuvo una reducción del 24% en sacrificio y en cierre de plantas 17%, se cerraron 37 en total; en Boyacá por su parte la reducción en el sacrificio fue de 36% con 29 cierres.

Entre tanto, Javier Guzmán, director del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) manifestó que, “tener hoy la tercera parte de los centros que teníamos, se debe a que se cuenta con menos, pero mejores plantas de procesamiento”. Con el número actual de mataderos, se estaría llegando a la cantidad esperada por las autoridades, gracias a los correctivos que se han tomado.

LOS CONTRASTES

  • Ricardo SánchezPresidente de Unaga

    “El decreto 1500 tiene una filosofía apropiada para aumentar la inocuidad, lo que no tuvo en cuenta fueron los instrumentos que impidieran el traslado de sacrificio formal al informal”.


  • Javier GuzmánDirector del Invima

    “Las plantas que hemos cerrado son mataderos que no estaban en los planes de racionalización y que según las gobernaciones no tenía por qué funcionar”.

Los retos
“El próximo gobierno debe prestarle una atención priorizada a la implementación de este Decreto, se deben entregarle instrumentos que den lugar a que no se genere ese traslado de la formalidad a la informalidad. Se deben tomar medidas como considerar la suspensión del Decreto en los departamentos donde el abastecimiento formal a partir de plantas aprobadas por el Invima sea inferior a 60%, pero también debe tener en consideración aceptar plantas de sacrificio pequeñas que se encuentran en zonas alejadas con dificultades de acceso”, manifestó el presidente de la Unaga.

En ese sentido, destacó que no se trata de ser permisivo frente al manejo inapropiado en el sacrificio, sino de prestar la asistencia técnica suficiente para que estas plantas puedan subir su nivel de inocuidad y también de facilitar los recursos para que puedan acceder a créditos con tasas adecuadas que les permitan que sus plantas de sacrificio cumplan con los requisitos.