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La salud humana y el bienestar animal están unidos por un vínculo fundamental que no puede ser ignorado. Un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) advirtió que hasta 70% de las nuevas enfermedades que han afectado a los seres humanos son zoonóticas, es decir, que fueron transmitidas por animales.

Al respecto, se pueden traer muchos ejemplos, pero vale mencionar algunos de los casos con mayor registro mediático, tales como la gripe A-H1N1 o porcina, pandemia que alertó al mundo entero; la enfermedad de las “Vacas Locas”, patología bovina capaz de causar demencia e incluso la muerte en humanos; o el reciente brote de Newcastle, enfermedad avícola que alarmó por su capacidad de ocasionar irritaciones y enfermedades oculares en humanos.

Estas epidemias son tan solo algunas de las más sobresalientes que ha vivido el planeta y que han requerido de la innovación de la industria farmacéutica y de medidas sanitarias para su control.

Ahora bien, si nos vamos a la cotidianidad, con ejemplos más cercanos que expliquen el vínculo de salubridad entre el humano y el animal, tenemos, por una parte, un aumento de la presencia de mascotas en hogares colombianos de 60% en los últimos años (15% de dicha población no se encuentran vacunada). Y por la otra, vemos un alto nivel de consumo de proteína animal, pues durante 2017 se registró que per cápita el consumo de carne en Colombia fue de 67 kilos, de leche fueron 145 litros y el de huevos fue de 279 unidades, lo cual exige medidas sanitarias que garanticen la seguridad alimentaria.

Este panorama permite hacer una descripción de la relación que existe entre la salud animal y la humana, y ayuda a determinar cómo las diferentes interacciones no controladas entre las especies pueden dar lugar a la evolución de enfermedades que se transmiten y propagan de forma viral. De esta manera, y sin importar si hablamos de animales de producción o de compañía, la implementación de medidas preventivas es un elemento clave para asegurar el bienestar y la salud humana.

Por este motivo, la gestión de la salud animal es un eje de acción y un compromiso que debe ser asumido por los laboratorios farmacéuticos, propietarios de mascotas y productores para garantizar el bienestar del ecosistema del que todos somos parte. Por lo anterior, desde Boehringer Ingelheim a través de nuestra Unidad de Negocios de Salud Animal, nos hemos enfocado en responder a las necesidades de la salud pública del país mediante la promoción de la prevención.

Como resultado, hemos desarrollado tratamientos y controles de última tecnología que establecen estándares de alta seguridad, son extremamente eficientes y brindan la certeza de que la interacción entre humanos y animales se soporta en criterios objetivos de responsabilidad y sanidad. Por ello, la apuesta desde el enfoque de salud animal está direccionado en la prevención como pilar principal, y en proporcionar soluciones biológicas y herramientas de identificación y control (diagnóstico y monitoreo) que ayuden a cumplir las medidas preventivas y los esquemas de vacunación correspondientes.

Como actores del sistema seguiremos trabajando por darle valor a nuestro rol y aportar al bienestar y la seguridad alimentaria de los colombianos. Es por eso que mientras cuidamos a los animales, cuidamos el entorno y nos cuidamos a nosotros mismos. ¡La salud animal es un compromiso de todos!

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