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La dieta de los animales es uno de los detalles que requieren mayor control y supervisión, sobre todo en el caso de los caballos, pues al ser monogástricos no toleran ciertos componentes, los cuales a su vez pueden generar problemas importantes de salud. Esto sucede principalmente con el silo, que a pesar de ser un alimento complementario a su dieta, no suele ser recomendable.

Se conoce como silo a los alimentos que han pasado por procesos de ensilaje, método que se utiliza para conservar la comida con diferentes tipos de aditivos cuando se enfrentan periodos de escasez.

De acuerdo con la directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Criadores de Caballos Árabes y jueza de la Federación Colombiana de Asociaciones Equinas (Fedequinas), Ángela Ochoa, el silo es residuos de cosechas de maíz, avena y cáscaras de otros alimentos, las cuales se comprimen de manera tal que salga el oxígeno y, por procesos biológicos o bioquímicos, se produzcan reacciones por la fermentación del alimento.

“El problema principal es que esas bacterias que producen la fermentación necesitan un proceso de degradación. Si bien en los animales rumiantes no hay problemas por sus cuatro estómagos, los caballos no pueden degradarlas”, agregó.

Otro de los puntos a tener en cuenta es que, con frecuencia, el ph de los silos sube por encima de 4,5 y se producen otras bacterias y hongos por la misma humedad que tienen. “Además de que los caballos son muy sensibles a los hongos, uno no tiene en la finca ni en la pesebrera un laboratorio que permita medir si el ph esta correcto o libre de hongos”, detalló.

Entre los aditivos que se utilizan para los procesos de ensilaje se cuentan los inoculantes, enzimas, ingredientes y subproductos alimenticios, ácido fórmico y/o formaldehido, sal, activos de nitrógeno no proteico y camada de aves, de acuerdo con información oficial de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Si bien algunos de estos ingredientes son productos naturales y no representan riesgos en su manipulación, se deben tener en cuenta otros factores como el clima, pues en zonas tropicales puede generar mala fermentación en el material verde recién cortado, que puede generar cólicos en los caballos.

Asimismo, implementar el silo también puede aumentar los riesgos de botulismo, una enfermedad que produce parálisis y da síntomas muy clásicos de intoxicación al caballo, lo que puede derivar en consecuencias neuromusculares complicadas, según Ochoa, que comentó que “existen alimentos más fáciles en tiempos de escasez como el heno”.

Precisamente, este es el alimento más recomendable para alimentar a los caballos al ser la base principal de nutrientes del mismo. Por lo general, un caballo necesita de 2 a 2,2 libras de alimento por cada 100 libras de peso corporal. De ese total, alrededor de 80% se compone de heno. El 20% restante se compone de agua, sales mineralizadas, pasto y concentrados.

Tenga en cuenta los Tipos de ensilaje para el consumo
De acuerdo con información de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Veracruzana, existen cinco tipos de silos en la alimentación de animales equinos: silo en montón, silo en trinchera o zanja, silo en torre, silo bunker y silo u horno forrajero. En general, cada uno consiste en almacenar los alimentos de diferentes formas para evitar que eliminen líquidos y se pudran. Si bien el primero solo utiliza plástico, los otros cuatro implican la construcción de una trinchera.

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