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Como bien se puede ver, es una mezcla de muchos factores y según coinciden expertos consultados: un juez, un montador y un criador, todos tienen su aporte en ese arduo y dedicado proceso de hacer ejemplares excepcionales y que marquen diferencias en las competencias.

Aunque cada uno de los expertos consultados: la juez, Ángela Ochoa; el montador, Gabriel Martínez; y el criador de caballo criollo colombiano, Mario Gómez, tienen su propio punto de vista, coinciden en que allí hay un poco de todo.

Por ello para Ochoa y Gómez, aquí cuenta hasta la suerte. Sin embargo, en la tarea de sopesar qué es más relevante: la genética, el manejo o la nutrición, las opiniones son diversas.

“Se suele debatir sobre qué es lo más importante, pero es difícil determinarlo. Se puede tener una buena genética y un excelente manejo, pero si no tiene una nutrición debida no se va a desarrollar igual y seguramente ese será un caballo que no va a tener fondo, es decir resistencia y eso se ve en las pistas”, dijo Ochoa.

Gómez considera que si bien en el proceso de hacer caballos campeones todo influye, desde su perspectiva y gusto, le da más peso a la genética.

Concretamente, expresa, a la calidad de la madre. “Yo tengo un dicho, la hija por la mama, la oveja por la lana, y la ley por los gallos de pelea. Lo primero es una madre excelente, que venga de familia que haya producido caballos importantes. Para mí esa es la base del edificio”, indicó.

A esto agrega que se debe complementar con un buen reproductor y una vez realizado el cruce, es clave la alimentación, en la gestación y en los primeros meses de vida, y el manejo. Es decir que el caballo caiga en las manos de un buen arreglador.

En este último punto el montador, Gabriel Martínez, señala que el entrenamiento es fundamental. “El caballo viene con buena genética y está bien alimentado, entonces uno recibe un diamante en bruto y hay que pulirlo. Mi trabajo es entrenarlo para sacarlo a la pista y mirar movimientos, corregirlos y llevarlo a ser un campeón”, sostuvo.

Pero aún recogiendo todo lo anterior, siempre hay una dosis, y alta, de suerte. “Conozco casos: una extraordinaria genética; bien alimentados, manejados y presentados, pero no llegan a ninguna parte porque no tienen la suerte, ese porcentaje chiquito, para que sumado todo sea un gran caballo”, dijo Ochoa.

Ojo con el tamaño de los caballos criollos
La juez, Ángela Ochoa, llama la atención en un asunto y es el tamaño de los ejemplares. “En el caso del paso fino se ha descuidado el tamaño de los caballos. Entonces llegan muy buenos, rápidos y sonoros pero pequeños. Muchos no entran a pista por ello”, dijo Ochoa.

El criador Mario Gómez, dice que eso sucede porque se está abusando de la consanguinidad.

1 Genética
Obtener un caballo campeón depende de muchos factores. Uno de las clave es la genética. Cruzar el mejor con la mejor no necesariamente asegura un campeón, pero si el producto no es fruto de bueno con bueno, tampoco esperés nada.

2 nutrición
Una buena alimentación de la madre en su etapa de gestación, sobre todo en los últimos tres meses y en la lactancia, y buena nutrición del caballo con proteína hasta los doce meses, asegura parte del éxito para sacar ejemplares excepcionales.

3 herrajes
Para los expertos son claves los herrajes en el proceso de corregir aplomos de los caballos en competencia. Muchos ejemplares han quedado a mitad de camino por el mal manejo de los herrajes.

4 Amansador
Este es un paso fundamental porque aquí se entrena y arregla el caballo. Por ello quien tome el ejemplar debe ser paciente, tener método sin maltratar el animal y sobre todo querer el oficio.

5 Pulidor
El caballo debe quedar en muy buenas manos porque es quien pule los movimientos y lo presenta y exhibe en pista. Los expertos coinciden en que el éxito es que el pulidor entienda al equino.

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