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El pasado 9 de diciembre, la ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Cecilia López, se reunió de manera virtual con el gremio de frigoríficos en cabeza de Álvaro Urrea, para hablar sobre las preocupaciones que hay respecto al precio de la carne bovina, ya que, según la jefa de la cartera, el presidente Gustavo Petro le asignó la responsabilidad de encontrar soluciones para evitar que el costo para el consumidor siga subiendo.

El gremio de los frigoríficos presentó un informe del comportamiento de los precios del ganado y de la carne en los últimos años.

Urrea le dijo a la ministra que, aunque quisieran regular el precio de la carne, es algo que no controlan y, además, se está disminuyendo el beneficio en las plantas. “Si le bajamos el precio al servicio que cuesta $100.000 en promedio y le rebajamos $10.000 es 10% del ingreso total de la planta, y los voy a quebrar, ese precio por animal no implica más de $400 o $500 por kilo, y el problema es de un valor mayor”.

El gremio asegura que el problema del alza de precios tiene que ver con las exportaciones de ganado en pie. “Hace dos años se enviaba un promedio anual de 60.000 animales, este año no hemos cerrado y ya han salido 400.000 animales. No hay suficientes, en carretera por camión van 13 animales, y cuestan aproximadamente $60 millones, no están sobrando en el mercado”, agregó.

“Ella ya entendió que nosotros no gobernamos ni definimos el precio de la carne, es el ganadero como tal; segundo, a raíz de que escasea el ganado se empiezan a matar más hembras, pero eso es un problema porque es la maquinaria de producción, la que tiene los terneros, empieza a extraer hembras del hato y a la vuelta de un año ven la ausencia de animales”, explicó.

Urrea aseguró que, entre abril y mayo, con la temporada de verano y por el ciclo climático, escasean los animales, y empeorará si siguen enviando al exterior. “Ahí habrá una especulación todavía mayor y es que las exportaciones crecieron demasiado, la ganadería nuestra no aguanta extraer más animales y vamos a tener un aumento mínimo entre 20% y 25% si el Gobierno no toma medidas de regulación inmediata” dijo.

Ante esta situación el gremio presentó una serie de propuestas que ayudarían a controlar los precios y evitar que siga subiendo para el consumidor. “Proponemos reglamentación de las exportaciones a nivel general, de predios de exportación, bienestar animal, tiempos de cuarentena, controles en punto de expedición, controles en puerto, controles en destino final, entre otros”, añadió.

El gremio asegura que, según la regulación de las exportaciones, el precio puede bajar muy rápido. “Hoy está a $10.000 el kilo para mercado local, si el Gobierno limita, empieza a recuperarse y sobrar algo de animales y el precio cae automáticamente”, señaló.

¿Qué pasa con los carniceros?

El dirigente gremial dijo que, si ve un ejercicio serio y responsable que perdure por parte del Gobierno, pueden sentarse con las grandes superficies y los expendedores para pedir que le bajen al precio y es una medida para ponernos de acuerdo y bajamos el precio de la carne. “Aquí las reglas son para todos”, puntualizó.

Urrea dijo que el carnicero no le baja cuando no se exportan animales porque a los 20 días el precio vuelve a subir y no puede tener la fama un día barata y cara. “El expendedor no lo hace porque sabe que va a tener un dolor de cabeza, pero cuando se vea que es una decisión definitiva el carnicero si puede bajar”.

“Los frigoríficos no tenemos participación que marque el precio final de la carne, en la reunión del día de hoy con la presentación de la Upra demostramos una vez más que lo marca el ganado. Así que lo que hemos venido anunciando desde hace más de dos años, sigue sin cumplirse y la carne de res para arriba”, sentenció.

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