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Tratando de no depender económicamente de las materias primas y con una consciencia mayor sobre el impacto al medio ambiente, fincas y campesinos que antes se dedicaban a actividades extractivistas como la agricultura y la ganadería, están cada vez alejándose más de este modelo de negocio para dedicarse a actividades ambientalmente más sostenibles.

Un ejemplo de ello es el de la finca El Romeral, ubicada en La Calera, Cundinamarca, cuyos dueños están organizando un crowdfunding para recaudar fondos que les ayuden a dejar la producción de leche, una actividad que realizan desde hace más de 25 años, para empezar con el ecoturismo y en paralelo convertirse en un santuario animal.

LOS CONTRASTES

  • Carlos Mario Jaramillo Propietario de la finca El Romeral

    “La idea con el proyecto sostenible es recuperar parte del patrimonio que se tenía en vacas, obtenido durante más de 25 años. se hará con ecoturismo”

  • Verónica Luna PeñaCoord. de proyecto en Corp. EcoAmem

    “Productores campesinos que en el marco del conflicto armado se dedicaban al cultivo de coca, son ahora ejemplo de proyectos sostenibles"

“La idea es liberar a las vacas del sistema productivo. Para eso hemos venido pensando cómo hacer una utilización diferente del suelo y de los animales, pero que al mismo tiempo nos genere una ingreso económico como la que veníamos generando como granja”, dijo Carlos Jaramillo, propietario de la finca El Romeral.

Esa otra forma de sustento la vienen estructurando de la mano con la Fundación Santuario Animal Namigni, encargada de rescatar y proteger animales de todas las especies, especialmente los de granja. La estrategia radica en el recaudo, por medio de aportes voluntarios de $95 millones, que serán destinados a instaurar un santuario animal que ayudará a jubilar 29 vacas lecheras de la finca El Romeral; el dinero también será invertido en el proyecto de ecoturismo que pretende ser la actividad sustituta a la explotación ganadera.

Se estima que esta actividad le deje a los cinco integrantes de la finca 300% más de ingresos que los producidos como granja lechera, según indicó el presidente de la Fundación Namigni, Miguel Aparicio. “Queremos que esta finca pecuaria haga una transición productiva que no involucre la explotación animal y que, por el contrario, entreguen los animales al santuario para que puedan vivir en condiciones de libertad y tranquilidad con todas las comodidades”, agregó Aparicio.

Todo esto se fundamenta en que, según indicó la bióloga Silvia Suárez, “el sector ganadero es uno de los principales responsables de la deforestación”.
Por esto mismo, es que más proyectos sostenibles del campo se vienen sumando y que, aunque el de El Romeral, es el primero en su especie en Colombia y Latinoamérica, existen otros que, de manera diferente, le están apostando a la sostenibilidad como sustento.

Uno de ellos es un proyecto en el páramo de Santurbán, el cual cuenta con 142.000 hectáreas que se encuentran en riesgo por las actividades agrícolas, pecuarias y mineras realizadas allí. Para contrarrestar esto el Fondo de Agua Alianza BioCuenca creó el programa MiPáramo que busca que los campesinos de Santurbán reciban ingresos a cambio de conservar los bosques altoandinos. El programa ya ha involucrado a más de 1.200 familias campesinas de Santurbán, las cuales se han visto beneficiadas con recursos y materiales que han mejorado su producción.

Otro similar a este se da en Boyacá, donde más de 70 familias campesinas que viven en el páramo de Rabanal se comprometieron a liberar 175 hectáreas con cultivos para realizar actividades de conservación. Una acción vital si se tiene en cuenta que el páramo proporciona agua para una población estimada de 300.000 habitantes.

Los acuerdos de paz, motor sostenible
El 2016, año en que se firmaron los Acuerdos de Paz con las Farc , significó una apertura de mercados alternativos para quienes en la guerra se dedicaban a los cultivos ilícitos. Grupos de interés como la Corporación EcoAmen le apostaron a liderar proyectos económicos para que los productores de coca se dedicaran al ecoturismo. Dos proyectos claves han sido Ambiente para la Paz, y Marca Paz, en el Meta, ambos beneficiarios de inversión extranjera, los cuales han movido alrededor de $500 millones.

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