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Colombia es uno de los países con mayor biodiversidad en el mundo. Por esto, posee un alto potencial para el comercio de bienes y servicios provenientes de la vida silvestre a partir de estrategias de aprovechamiento sostenible. Sin embargo, el tráfico ilegal de especies y la tenencia de estos animales silvestres como mascotas es un flagelo recurrente en el país.

De acuerdo con la Policía Ambiental, en 2017 se incautaron más de 24.000 animales, entre los que se destacan especies que están en peligro de extinción. Así que, si en estos momentos una persona quiere tener una mascota diferente a un perro, un gato o animal doméstico, primero contribuirá a afectar el medio ambiente y segundo podría ser ilegal.

De acuerdo con la Ley 1333 de 2009, la extracción, movilización, comercialización, transformación y tenencia de animales silvestres es sancionable y como ya se sabe, el desconocimiento de la ley no es excusa.
La tenencia de fauna silvestre tiene importantes implicaciones desde el punto de vista de salud pública, debido a los riesgos que asumen las personas que tienen estas especies en casa. Una de las principales es la exposición a las enfermedades zoonóticas, que son aquellas que padecen los animales y que pueden ser transmitidas al hombre o viceversa.

Por ejemplo, las tortugas tienen en su flora intestinal una bacteria llamada salmonela, de hecho, la gran mayoría de reptiles la tiene, pero para ellos es normal, en cambio puede ser nociva para la salud humana.

Vale la pena destacar que existen grupos poblacionales especialmente susceptibles a las zoonosis como son los niños menores de 10 años, los adultos mayores o las personas afectadas por una enfermedad crónica del sistema inmune.

De acuerdo con Claudia Brieva, magíster en salud animal silvestre, son pocos los animales en Colombia que se pueden tener como mascotas. Además del perro y el gato, los animales domésticos son el pato, la gallina (aves de corral), el conejo, hámster, algunas especies de canarios y aves, pero que pertenecen a otros países y no son de nuestra fauna, por ejemplo, el perico australiano o el gorrión del Japón.

Para la experta, uno de los problemas que contribuye a la tenencia de animales silvestres es el desconocimiento de la norma. Esto se debe, en algunos casos, a que en televisión miran programas de otros países donde sí está permitido tener ciertos especímenes y creen que en Colombia también se puede.
“Hay confusión con respecto a otros países. La que funciona en Colombia no es muy conocida y se deben generar campañas para que tenga una mayor penetración en la población”, indicó Brieva.

A nivel nacional los animales más perjudicados son los monos, como el tití cabeciblanco, los loros verdes o guacamayas, los morrocoy, algunas arañas y reptiles como las serpientes.

El tití cabeciblanco continúa en peligro

El mono tití cabeciblanco es una especie endémica del norte del país, es decir, solo existe en Colombia. Por su singularidad es uno de los animales de más tráfico y tenencia ilegal. Ya son varios años en los que aparece dentro de la lista de animales en vía de extinción.

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