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La dieta a base de concentrado representa para muchos la totalidad de la alimentación de sus perros. Si bien existen varios de estos productos de calidad que llenan los requerimientos nutricionales de los caninos, expertos consultados por Agronegocios coincidieron en que un gran grupo de alimentos de consumo humano son aptos para estas mascotas.

La clave, para ellos, está en que sean las cantidades y las preparaciones correctas.

De acuerdo con Alexander Meza, especialista en canofilia de la veterinaria El Mundo del Perro, aunque la existencia de concentrados para animales data de hace medio siglo, la comercialización de estos se masificó unos 15 años atrás. “La industria encontró una oportunidad atractiva en este segmento, teniendo en cuenta, por ejemplo, lo práctico que resulta para los amos alimentar a las mascotas con estos productos”, apuntó.

Meza, que cuenta con 30 años de experiencia en el campo, enfatizó que la comida casera es también provechosa para la nutrición de los canes.

En ello coincidió el albéitar Jorge Orozco, de la veterinaria Agrovet, quien destacó que los perros son capaces de digerir muchos de los alimentos que consumen diariamente las personas. “Sin embargo, no es recomendarle darles comidas muy sazonadas. Por ello, se puede recurrir a la denominada dieta barf que, en términos generales, consiste en hervir la proteína (res, pollo, pescado) sin condimentos, ‘al blanqueo’, solo con sazón natural”, explicó.

En concordancia, el veterinario Arnulfo Lorduy, de Mascotas Sanas, recordó que los caninos son originariamente carnívoros, pese a la domesticación, por lo que sus sistemas digestivos están adaptados al consumo de carne.

También resaltó la ingesta de alimentos como verduras y frutas e hizo énfasis en la importancia de controlar el suministro de carbohidratos, como pasta, trigo, galleta y pan, pues estos no están entre los nutrientes que los organismos caninos son capaces de digerir y podrían no tolerarlos De esta familia, rescató el arroz y la papa.

Rafael Pacheco, de la veterinaria Boxer defendió que para suplementar la dieta de concentrados se pueden agregar otros productos caseros, con la condición de que sean bajos en sal y grasas saturadas.

Los ¡sí! de los alimentos para perros

Proteínas
En general, la carnes de res, pescado, pollo y cordero pueden estar incluidos en la nutrición de los perros. Lo importante de estas proteínas estén debidamente cocidas, sin muchos colorantes ni saborizantes artificiales.

Frutas
Las manzanas y peras, por ser fuentes de vitaminas, son frutas que recomendadas para la dieta de los canes. Ojo, es imprescindible quitarles las semillas. Otras, como patilla y durazno, también pertenecen a la lista de los sí.

Cereales
El arroz, la avena, la cebada y la papa reinan entre los cereales que pueden incluirse en la alimentación de los caninos. Esta última proporciona fibra, magnesio, potasio, así como vitaminas B6 y C. 

Verduras
La zanahoria es una de las más aconsejables, según expertos, pues además de ser fuente de fibra contribuyen a mejorar el pelaje del animal. La calabaza, el pepino y los espárragos completan el grupo.

Los ¡no! de los alimentos para perros
Chocolate y café

Evite darle a su mascota café, chocolate y alimentos que contengan cafeína. Sin embargo, los expertos tienen claro que puede premiarse al perro con una porción pequeña de chocolate, sin complicaciones. 

Huesos o espinas
Aunque suene paradójico, los huesos no son recomendables, teniendo en cuenta que estos pueden hacerles daño en el cielo de la boca o incluso perforarles los intestinos o formarles cálculos en estos órganos.

Bebidas
El alcohol, así como las bebidas azucaradas, son productos prohibidos para los caninos. Es importante abstenerse de darles este tipo de líquidos, aún cuando crea que una cantidad mínima no le afectará.

Las opiniones

Arnulfo Lorduy
Médico veterinario

“Los perros no metabolizan ciertos alimentos que los humanos sí ponemos, ni tienen las mismas enzimas hepáticas que tenemos nosotros”.

Jorge Orozco
Médico veterinario

“Al llegar al nivel del intestino en la digestión, los huesos de pollo o pescado pueden causar daños como perforaciones en las paredes o cálculos”.

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