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Tener una mascota es sinónimo de compañía, afecto y cuidado. A lo largo de los años, felinos y caninos se han convertido en los preferidos de los hogares alrededor del mundo. Sin embargo, tomar la decisión de llevar un peludo a casa implica mucho más que amor y cuidado, especialmente cuando los animales entran en su faceta geriátrica.

En esta etapa de la vida de las mascotas, los cuidados en materia de salud deben extremarse y acompañarse con diversos elementos que proporcionen el máximo grado de bienestar posible, teniendo en cuenta las condiciones propias de la etapa por la que están pasando.

Es fundamental que los cuidadores de mascotas estén preparados e informados, pues al alcanzar la edad adulta, el animal realizará un cambio en sus rutinas diarias, lo que requiere de total dedicación y compromiso por parte de los dueños.

Según la doctora María Dolores Villacís, directora médica de la Clínica Medipet, los caninos de gran tamaño alcanzan su adultez luego de pasado el primer año y logran la vejez al llegar a los siete; por su lado, las razas pequeñas y medianas llegan a condiciones geriátricas sobre los 14 años de edad.
En el caso de los gatos, la situación no es tan evidente, pues el desgaste físico es menor. Según la experta, los mininos alcanzan su vejez al completar 10 años y dependiendo de las condiciones de cuidado, su pronóstico de vida es de 15 a 20 años.

Así que, si usted es el dueño de una mascota en estado geriátrico debe estar atento a las señales que demuestran que ya es hora de cambiar los hábitos y las rutinas de cuidado. Según Villacís, en los perros es común que se presenten cambios en la coloración de la piel, formación de nódulos debajo del tejido y acumulación de grasa en algunas zonas del cuerpo; además, las uñas se fracturan con mayor facilidad debido a la reducción de nutrientes en el sistema.

Otro de los factores importantes es la pérdida progresiva de los sentidos. Las cataratas y el déficit visual son comunes en perros de edad avanzada, al igual que la reducción en la percepción espacial y la capacidad de identificar sonidos distantes.

Por el lado de los gatos, de acuerdo con Carlos Alberto Gutiérrez, médico veterinario experto en nutrición, el primer síntoma de vejez se da cuando los felinos pierden la capacidad de saltar y pasan más tiempo acostados, pero sin dormir. De la misma manera hay reducciones significativas en la ingesta de alimentos y de agua. A diferencia de los perros, los mininos presentan estos síntomas solo en los últimos años de vida.

Gutiérrez recomienda reducir las porciones de alimento proporcionado, pero aumentar las cargas de vitaminas y calcio incluidas, al igual que aumentar la cantidad de humedad en los alimentos, asistir a controles periódicos cada seis meses y hacer exámenes de sangre y orina.

Acondicionar espacios para una buena vida

Otro factor importante es preparar el entorno para la vejez de su animal. Ubique las camas o lugar de descanso en sitios bajos, a donde gatos y perros no tengan que saltar para llegar. Si la mascota no ve o ya no reconoce, evite mover sus muebles, esto ayudará a que el canino se sienta confiado del lugar.

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