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A pocos días de cumplirse un año de la cirugía practicada al gato Romeo, el primer felino en tener un marcapasos dentro de su organismo en Colombia; el Centro de Veterinaria y Zootecnia (CVZ) de la Universidad CES de Medellín, entidad que adelantó la inédita intervención del animal, se prepara para hacer su segundo procedimiento de este tipo en el país, esta vez a un canino de la ciudad de Manizales.

El paciente es Toby, un cruce de criollo y Golden retriever de ocho años de edad, el cuál fue diagnosticado con una arritmia cardíaca, provocada por un bloqueo auriculoventricular de tercer grado, según el parte de los médicos veterinarios de Manizales quienes dieron una expectativa de vida al animal hasta diciembre de 2020. Los profesionales en esa ciudad llegaron a esa conclusión después que los propietarios del canino notaron ocho meses atrás que el perro perdía el equilibrio y caía de manera repentina al suelo.

“Es un paciente que desde los 3 años de edad empezó a presentar convulsiones mensuales y con medicación homeopática mejoró. Desde octubre de 2020 se está desmayando y queda agitado en el piso. Con el marcapasos el paciente podrá tener una vida normal, correr, brincar sin tener que desmayarse”, explicó la Dra. María Aldelaida Mejía Durango, jefe del área de Cardiología del CVZ.

Si todo sale de acuerdo a los esperado, el 18 de febrero de 2021 un equipo interdisciplinario integrado por cirujanos, cardiólogos, anestesiólogos, de medicina veterinaria del CVZ de la Universidad CES y profesionales de salud humana de CES Cardiología como electrofisiológos, también de Medellín, cumplirán un nuevo hito para la ciencia animal al implantar su segundo marcapasos a una especie doméstica en el país, después de la exitosa experiencia del gato Romeo. Será el segundo perro en tener marcapasos en Colombia, después de conocerse el caso de Leche, un french poddle intervenido hace más de cinco años en Bogotá.

Ante ese panorama, el Centro de Veterinaria y Zootecnia CES–CVZ- anunció que se vinculará con una donación al paciente para llevar a cabo el procedimiento y pondrá a disposición, sin ningún costo, un equipo interdisciplinario de médicos veterinarios de amplia trayectoria que se articularán con profesionales de salud humana de CES Cardiología, otro centro de servicio de la Universidad CES.

Para el procedimiento, los médicos donarán el marcapasos, avaluado en cerca de $9.000.000. Además, el CVZ donará cerca de 3.000.000 adicionales en gastos relacionados con hospitalización, exámenes de laboratorio, consulta especializada de cardiología, electrocardiograma y otros. Y, finalmente, los médicos cirujanos cardiólogos, electrofisiólogos, médicos veterinarios anestesiólogos se vincularán sin costo alguno a la cirugía.

“Implantar el segundo marcapasos en Colombia en un canino simboliza para el CVZ esperanza, esa que nos permite creer que es posible salvar vidas a través de la medicina veterinaria, ejercida con amor, con profesionalismo, con ética. Es la materialización de un sueño, porque pone al servicio de nuestros pacientes la ciencia aplicada, la réplica de buenas prácticas y la rigurosidad de la medicina humana, que ahora se traslada a los animales”, expresó Carolina Cataño Gil, gerente del CVZ.

Este es el segundo procedimiento que practicará el Centro tras su exitosa experiencia con el gato Romeo Aslan, a quien se le implantó el marcapasos el 24 de enero de 2020 en las instalaciones de la clínica veterinaria, también tras padecer también un bloqueo auroventricular de grado 3, es decir, una interrupción de los impulsos eléctricos de las aurículas a los ventrículos.

Familia busca apoyo

Aunque el Centro se vinculó con la donación de equipos, procedimientos y personal de salud, la familia de Toby inició una campaña para recolectar los recursos que le permitan completar los gastos asociados a la cirugía y el posoperatorio, e incluso para hacer el desplazamiento hasta la ciudad de Medellín y cumplir con el sueño de darle una nueva oportunidad de vida al canino.

“Agradecemos el apoyo a Toby porque todos los animales deben de tener el derecho a la vida y a un debido tratamiento médico cuando su salud lo requiera. Toby es un perro alegre, juguetón y amoroso, que a pesar de su enfermedad disfruta mucho la vida. Sus ganas inmensas de seguir viviendo son increíbles. Esta cirugía hará la diferencia entre la vida y la muerte para él. Queremos salvar su vida y lograr que el aspecto económico no sea un impedimento para que esto pase”, expresó Manuela Dávila, responsable del perro.

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