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Cuando se habla de disminuir la huella de carbono, no se puede dejar de lado el componente agroalimentario. Organismos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), han alertado la necesidad de ver a al cambio climático y la crisis alimentaria como dos frentes que tienen que converger para poder ser solucionados.

Según cifras de Visual Capitalist, la agricultura, silvicultura y el uso de la tierra generan 18,4% de las emisiones de efecto invernadero, estas prácticas incluyen al ganado y estiércol (5,8%), suelos agrícolas (4,1%), cultivo de arroz (1,3%), quema de cultivos (3,5%), deforestación (2,2%) y tierras de cultivo (1,4%).

Es fundamental para la agricultura añadir el factor sostenibilidad, ya que la manera en como se consume y produce la comida debe tener mejores prácticas ambientales. Algunas compañías como Ecobalance Tecnologies S.A.S. desarrollan proyectos de conversión de energía y electrificación con el propósito de reducir la huella de carbono y, en Colombia, uno de ellos se llama Invit, que tiene dos funciones: cultivar alimentos y generar energía limpia.

Agronegocios habló con Fernando Pérez Galvis, director de Ingeniería y Construcción para Latam de la compañía, quien explicó cómo funciona el proyecto de energía fotovoltaica y qué ventajas tiene para la agroindustria.

¿Qué es Invit?

Es una propuesta de tecnología agrovoltaica para el sector agropecuario de Colombia, su objetivo es dar doble uso a la tierra y poder convivir con la generación de energía limpia y no dejar de producir alimentos.

Invit es una estructura modular que permite articular una red de generación de energía fotovoltaica a una altura de cuatro metros sobre la superficie y el desarrollo de actividades de agricultura o pastoreo por debajo de la red fotovoltaica.

¿Cómo nace el proyecto y en qué áreas trabaja la compañía?

El año pasado abrimos una oficina en Colombia con el único objetivo de poderle brindar a la sociedad proyectos que estén a la vanguardia de la tecnología, a parte del boom que ahorita tenemos con las energías renovables, Ecobalance tiene proyectos en temas como aire limpio y refrigeración con una mejor carga ecológica y ambiental.

En Colombia estamos desarrollando proyectos de energía limpia como Invit, un invernadero que ya está funcionando en Tibasosa, Boyacá, estamos haciéndole seguimiento, le tenemos una estación meteorológica, cámaras, y ya las plantas de tomate están con los primeros frutos.

¿Cómo funciona el proyecto? ¿Qué infraestructura fue requerida para llevarlo a cabo?

Invit utiliza un porcentaje del área de los techos de las estructuras para hacer instalación de módulos fotovoltaicos, el objetivo es permitir que la radiación sea compartida entre las áreas del cultivo y la de módulos fotovoltaicos.

Para el desarrollo del proyecto es necesario realizar un análisis de la red eléctrica existente para poder dimensionar la cantidad de energía que se podría llegar a inyectar a la red como microgeneradores de energía.

También se debe conocer la cantidad de energía que requiere la finca o cultivo para sus procesos de riego, control climático y demás procesos específicos por tipo de actividad agropecuaria que desarrolle.

Adicional la construcción busca que sea en gran porcentaje con mano de obra local y de la región para generar más impacto con la comunidad. Ecobalance Tecnologies S.A.S desarrolló la tecnología de forma modular que permite realizar este proceso de fabricación en cualquier departamento de Colombia.

¿Qué beneficios trae para las comunidades Invit y que se puede cultivar?

Entre los beneficios que vimos para la comunidad, se puede implementar en veredas, hacer uso de equipos eléctricos para ordeño y para riego, pues antes lo hacían con pura gasolina o Acpm y eso es un grado de contaminación que no queremos.

Se pueden cultivar forrajes, pero no le ponemos plástico a la estructura, lo hemos hecho con frutas exóticas, hortalizas y verduras, se puede sembrar bajo los paneles y no hay problema.

¿Dónde está ubicado Invit y cómo fue el proceso de desarrollo?

El primero que construimos aquí en Colombia fue en Boyacá, porque estuvimos haciendo primero el proceso, puesto que para poner paneles solares hay que llenar una serie de requisitos y eso es lo que estuvimos haciendo, porque nosotros no somos ni un parque convencional, ni una empresa de invernaderos, nos tocó hacer esa simbiosis en permisos, el de Tibasosa tuvo la elección porque el recurso solar que tiene es muy bueno, estamos hablando casi de 85% de lo que hay en la Guajira.

En Tibasosa empezamos labores en enero de este año, el cultivo se inició el 21 de julio. Las plantas hoy en día están en un promedio de 70 cm de altas y ya están en etapa de florecimiento y algunas ya tienen frutos.

Estamos comenzando a caracterizar regiones y productos para tener una base más detallada y qué aplicaciones podamos hacer junto a un estudiante de la Universidad Javeriana, de Maestría de Energías Limpias y Sostenibilidad. Queremos entrar a una empresa que tiene exportación de frutas exóticas y que hagamos un invernadero y que comiencen ellos a desarrollar sus números y su data. Con la del tomate nos dimos cuenta que no tiene afectación el crecimiento de la planta, en esa localidad, pero queremos llegar a otros municipios y con otros tipos de productos.

¿Quiénes participan en sus proyectos?

Nosotros lo que hacemos es un modelo de negocio donde tratamos de interactuar tres ejes principales: uno, el financiador de la tecnología (como lo que pasa en los parques tradicionales), un inversionista que puede ser un fondo de pensiones, una empresa o entidad privada que quiera invertir en energías limpias; el segundo actor es el agricultor o la empresa agropecuaria, porque de esa manera se van a ver beneficiados, él va a seguir cultivando y va a tener algún ingreso por energía o va tener energía limpia y gratis para algunos de sus procesos; y el tercer eje, puede ser el Estado o empresa que quieran contribuir, bajar su huella de carbono invirtiendo en ese tipo de proyectos.

¿Qué proyecciones tienen con Invit en el corto y mediano plazo?

Ecobalance Tecnologies S.A.S con su tecnología Invit tiene como meta poder tener una microred entre fincas para producir hasta un megavatio en el perímetro de un mismo municipio. En el corto plazo buscamos instalarlo en cada departamento de Colombia para poder construir modelos de ingeniería que ayudaran a conocer más datos que nos permitirían evolucionar el proyecto a las necesidades de cada región y a diferentes tipos de actividades agropecuarias desarrolladas en Colombia.

¿Qué dificultades han encontrado en el proceso? ¿Qué se viene de cara al futuro?

Como todo proceso de desarrollo tecnológico, las dificultades radican en poder dar a conocer las bondades y benéficos de este tipo de iniciativas, a un sector que tradicionalmente esta con un rezago en temas de nuevas tecnologías.

En el entendido de los agricultores que contactamos inicialmente, pensaban que la energía fotovoltaica solo era colocar módulos a una altura de 1,5 metros y dejar la tierra estéril o desértica, encontramos este tipo de avisos en las diferentes veredas que visitamos.

Se realizó una pedagogía con la comunidad, utilizando modelos 3D y finalmente logramos una primera alianza para poder instalar un proyecto para que pudieran ver cómo funciona la tecnología y que no se tenía que satanizar el tema de energía fotovoltaica. Esto con un acuerdo donde las dos partes ganaríamos en el proceso de implementación y desarrollo que lo trazamos a 3 años y/o 5 cosechas.

Otro aspecto que hemos podido identificar es que la capacidad de las redes eléctricas rurales es bajas para la expansión de este tipo de proyectos, y al igual que las granjas solares tradicionales hará parte de la inversión la adecuación del sistema para lograr entregar a la red la energía generada.

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