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Hablar de agricultura familiar va más allá de la actividad campesina en la que participan papás, hijos y más miembros de un hogar en el campo. De hecho, la definición más precisa es la que recuerda que son tareas como trabajar la tierra, pero también la que incluye a quienes aprovechan los recursos de las zonas rurales.

Es decir, los sitios que por sus condiciones son aptos para la ganadería, producción animal como la apicultura, o beneficios del agua dulce y salada, como la pesca artesanal. Resulta clave reconocer cuánta tierra está dedicada para estos oficios, y según los reportes del Sistema Para la Planificación Rural Agropecuaria (Sipra) son actividades que se extienden en 14,6 millones de hectáreas.

La cifra es bastante relevante si se tiene en cuenta que es casi 14% de las 114 millones de hectáreas de Colombia. Otra forma de verlo es que las tareas de pequeños campesinos y grandes productores que tienen un modelo de agricultura familiar, equivalen al área de Cundinamarca, Antioquia, Atlántico, Valle del Cauca y Santander.

El dato es incluso mayor a los reportes de la FAO en los que señala que a nivel local, casi ocho millones de hectáreas están cultivadas, pero esto es porque “una cosa son las manos asignadas a los cultivos y otra a la ganadería, por ejemplo. Así que nunca habrá un encuentro de números y también esto refleja lo que se hace en hectáreas de bosques, o puede ser la agricultura familiar en algún páramo, río, cuerpos de agua, entre otros”, explicó Alan Jorge Bojanic, director de la FAO para Colombia.

Y aunque la región cundiboyacense es la principal zona productora de alimentos que tienen como origen en el campo, son otros departamentos los que lideran en cuestión de agricultura familiar.

LOS CONTRASTES

  • Alan Jorge BojanicDirector de la FAO para Colombia

    “En temas como la agricultura familiar se tienen en cuenta los terrenos que hoy les están aportando una fuente de ingresos, así sea mínima para los grupos campesinos que aún viven en el campo”.

El reporte deja ver que estas actividades del campesinado para sostenimiento de las familias están principalmente en Antioquia, donde se trabaja con casi 2 millones de hectáreas, y luego sigue Santander, con poco más de 1 millón de hectáreas; en el tercer lugar aparece Cauca, con 948.892 millones (ver gráfico).

“Y otro punto aquí es que para la generación de políticas públicas que están enfocadas en la actividad agropecuaria en general, resulta totalmente relevante saber cuál es la tierra que, si por ejemplo, sufre de un cierre parcial por orden público o por temas naturales, pone en riesgo el abastecimiento general. O en este caso de agricultura familiar, se deben mantener identificadas estas otras zonas en las que, para momentos de crisis, deben ir esfuerzos como ayudas humanitarias porque son los territorios que tienen campesinos que viven del día a día”, agregó el exministro de Agricultura, José Antonio Ocampo.

De hecho, con este monitoreo se ve que zonas con alta densidad selvática como Amazonas y Guainía también tienen activos espacios de agricultura familiar.

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