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El trabajo conjunto entre los diferentes actores que participan en la cadena de producción, transformación y comercialización de productos agropecuarios serían la clave para impulsar el desarrollo de este renglón de la economía que el año pasado creció a un ritmo de 2,3%, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

Esa fue la principal conclusión al cierre del foro ‘Asociatividad con Visión de Cadena’, organizado por LR, que contó con la participación de más de 15 panelistas y la asistencia de 450 personas vinculadas a la actividad.

Sin embargo, esta no es una apuesta nueva. De hecho, hace 10 años el Ministerio de Agricultura viene trabajando en un programa de alianzas productivas que a la fecha ha logrado consolidar 881 acuerdos en la mitad de los municipios del país con negocios por $1 billón entre pequeños, medianos y grandes.

Desde este frente se pretende acercar al productor y al comercializador para que uno obtenga óptimas condiciones de negociación por la venta de su cosecha y el otro, acceda a una mejor oferta de productos bajo control de calidad.

Pero no solo en eso se resume la asociatividad, también en la definición de objetivos en común a los que estén dispuestos a apostarle tanto entidades públicas como capitales privados pues solo con esa fuerza de trabajo es posible trazar la ruta hacia la productividad, es decir, ser más eficientes con menores costos, característica fundamental para competir en los mercados internacionales.

Camino a la agroindustria

La formación de una cultura empresarial entre el campesinado debe ser el primer paso para desarrollar las cadenas productivas de acuerdo con los expertos, por lo que el reto futuro está en prestar asesoría en las comunidades rurales con el fin de acelerar la implementación de negocios en el campo.

Tan importante como eso es el fortalecimiento de las relaciones entre el sector primario y las empresas. Sobre este particular el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), enfatizó que “la cadena no se debe reducir a que unos nos fijan los precios y otros los aceptamos”.

“La asociatividad debe entenderse como una oportunidad para crecer, ya que busca el fortalecimiento de las relaciones económicas con beneficios para todos los participantes, además permite mejorar la calidad y cantidad de los productos”, dijo Buenaventura León León, secretario de Agricultura de la Gobernación de Cundinamarca.

Ricardo Jaramillo, gerente de Agrofuturo, resumió este esfuerzo en cuatro claves: la construcción de núcleos productivos (grandes empresas que transmitan conocimiento), la alineación de intereses (todos en la cadena deben ganar), la garantía de que exista un valor agregado con la alianza (ingresos extras), y por último, la promoción de la asociatividad 2.0 (a través del manejo de redes sociales y apps).

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