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Desde hace varios años, países como México, Perú y Colombia han luchado contra la venta de productos lácteos que no contienen lo que dicen y aseguran ser leche. Sin embargo, este tipo de jugadas por parte de las empresas productoras no solo afectaría a los consumidores, sino que también podría poner en jaque a la industria lechera.

Hace unos días sonó el caso de México en el que la Procuraduría Federal del Consumidor (PFC) prohibió la comercialización de quesos y yogures por brindar información errónea sobre su composición.

Las marcas implicadas habrían puesto información como “100% leche” pese a no serlo, por lo que la autoridad mexicana consideró que se perjudicaba y engañaba a los consumidores. Sin embargo, al otro día se comunicó que los productos podrían seguir en el mercado siempre y cuando sus etiquetas explicaran lo que verdaderamente contenían.

“Se van a retirar del mercado aquellos productos que no ofrezcan lo que están diciendo en sus etiquetas o envases. Ahora los consumidores tienen mayor protección y las empresas saben que si no cumplen con lo que dice la nueva ley de calidad se les va a sancionar”, explicó sobre el panorama José Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios, de la Universidad Autónoma de México.

Un caso similar se vio en Perú en 2017, pues diferentes marcas de leche evaporada, tenían mezclados otros componentes, con lo que el producto no era lo que prometía.

En su momento, países como Panamá anunciaron el cese de importaciones de este tipo de productos al no ser leche evaporada realmente. Finalmente, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) emitió sanciones a las empresas al comercializar un producto distinto al que esperaban los consumidores.

En 2019, se vio otro caso similar en el que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (Feda) puso en su lista roja a la marca Gloria, por vender productos lácteos asegurando que eran de solo leche cuando no contenían lo que se prometía.

“La información suministrada a los consumidores en este caso parte de un engaño que exagera la naturaleza de los productos, la cual es irreal, con el propósito de incentivar su adquisición, direccionando su consentimiento de manera ilegal” explicó el profesor de derecho privado de la Universidad Sergio Arboleda, Édgar León, quien señaló que los competidores también resultan perjudicados. “Los procesos realizados de forma correcta y adecuada con ingredientes verídicos tiene un costo superior al que se da con fórmulas engañosas”, añadió el abogado.

Precisamente, Julio Caballero, asesor del Sector Alimentos y Consumo Masivo, explicó que las ventas de leche adulterada afectan a los sectores productivos de la economía, como los ganaderos, pues el uso de lactosueros reduce las necesidad de leche cruda.

“Afecta de manera significativa a la industria que no adultera leche, dado que los precios de venta de la leche adulterada, pueden estar hasta 30% por debajo del precio de la leche, lo que genera que el consumidor que no sabe lo que compra, sustituya la leche por leche con lactosuero”, añadió Caballero.

Para 2019, según cifras del Ministerio de Agricultura, en Colombia habían 321.000 productores de leche, que le aportaban al mercado cerca de 7.200 millones de litros al año.

LOS CONTRASTES

  • Roberto RamírezPresidente de Demogan

    “Vender leche que no es leche a un precio más barato no puede ser, para todos los productores los costos son bastante similares. Si se adhiere lactosuero no es leche, es una bebida láctea”.

  • Julio CaballeroAsesor del Sector Alimentos y Consumo Masivo

    “La falta de control afecta al mercado lechero y sus diferentes canales de distribución. Es necesario que las autoridades sanitarias en el país, desplieguen esfuerzos y sanciones”.

Frente a la regulación que se maneja en el país para controlar la venta de lactosuero como leche, existe el Decreto 616 del 2016, del Ministerio de Salud y Protección Social, que expresa en el Capítulo IV del Artículo 14 que “queda prohibida la adición de lactosueros a la leche en todas las etapas de la cadena productiva”.

Sin embargo, esto no significa que el lactosuero no se pueda comercializar, el verdadero problema estaría en la forma en que las empresas venden sus productos sin expresar con claridad la composición.

“El lactosuero no se puede prohibir, es fundamental para muchas industrias, pero se debe cumplir lo reglamentado, no se puede incluir lactosuero cuando dice leche”, explicó sobre la normativa Roberto Ramírez, presidente Demogan.

Pero pese a la existencia de este Decreto, los controles para verificar qué productos contienen lactosuero y se hacen pasar por leche no serían lo suficientemente robustos.

Ramírez comenta que hay una necesidad de controlar el uso de lactosueros pero todavía no hay una forma concreta de hacerlo. “No tenemos la posibilidad de hacer los controles contra el lactosuero. Podrían hacerse hasta tercer trimestre del próximo año”, dijo.

A la fecha, tal como explica el presidente de Demogan, no habría laboratorios para determinar el contenido de la leche de manera certificada. Sin embargo, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) anunció que para primer trimestre de 2021 se iniciará el análisis de la leche en Colombia.

Frente al anuncio, Julio Caballero expresó que “no tendrá sentido, que se implemente este método, si no se establece el control mencionado y la periodicidad necesaria, para analizar la leche que se vende en el país” y reiteró que será necesario el apoyo de autoridades como la Superindustria para proteger a los consumidores y la industria.

Medidas del Gobierno para apoyar la industria lechera en Colombia
Según comenta el Ministerio de Agricultura desde el Gobierno se han instaurado varias medidas para apoyar la industria lechera en el país, entre esas estaría la promoción al consumo, que entre 2018 y 2019 se permitió la inversión de $6.500 millones.

Además, este año se habría firmado un acuerdo con el Fondo de Estabilización de Precios, para aprobar $2.700 millones de compensación por la compra de volúmenes adicionales de leche cruda a los productores, con lo que se compensaron seis millones de litros.

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