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Rubiel Darío Zapata le ha apostado los últimos 25 años de su vida a la producción de caucho en San José de Uré, en el departamento de Córdoba. Como fundador de la Asociación de Hevicultores de Antioquia y Córdoba (Heveancor), es un conocedor de la dinámica del sector cauchero y sabe muy bien cuáles son las especificaciones que este tipo de cultivos debe tener para conseguir el mayor rendimiento.

Sobre ese último aspecto destaca que el caucho es de tardío rendimiento, se establece especialmente en climas tropicales con un nivel de 0 a 1.200 metros máximo sobre el nivel del mar y con un nivel freático de 1,5 metros. Pero más allá de esto, en sí mismo importante, sabe de las potencialidades que un cultivo de estas características tiene pues “es muy fácil espaciar, es muy bueno en las áreas y además permite apuntalar en una mejor producción”.

En este sentido recuerda que cuando llegó al sur de Córdoba no existía una línea de producción consolidada. “Era necesario que la gente se le apuntara a una producción más sostenible, más amigable y que pudiera dar recursos todo el año y fuera de la zona y esta tierra tiene unas características muy especiales para la producción de caucho con niveles muy por encima a otras regiones de Colombia en volumen y calidad de látex en cuanto a clima, calidad de suelo, niveles freáticos”. Por ello le invirtió a constituir un cultivo constante de caucho en una zona donde el potencial para sembrar rondaba las casi 500.000 hectáreas.

Como el departamento de Córdoba (en los municipios de Montelíbano, Puerto Libertador y Ayapel, entre otros), Colombia tiene cultivos de caucho en diversos espacios geográficos. De acuerdo con el último censo realizado por el sector y que maneja la Confederación Cauchera, existen a 2015 cerca de 53.223 hectáreas de caucho natural en todo el país, regadas en 17 departamentos.

De todos, Meta concentra la mayor producción con cerca de 19.003 hectáreas, siguiéndole los departamentos de Santander con 8.827 hectáreas y el Vichada con 8.486 hectáreas. La zona del país que menos concentración de cultivos tiene es Cauca con 14 hectáreas. Córdoba, la tierra del productor consultado por Agronegocios, tiene cerca de 2.266 hectáreas.
Rubiel Zapata destaca que, como bondades del cultivo, está que ambientalmente viable. “¿Por qué es viable? recupera suelo, porque permite la conservación de los acuíferos. Es una especie de reforestación”.

Los beneficios también van desde el impulso económico que genera la producción (el kilo de caucho está a máximo $3.500) hasta la recuperación de la observación de aves.

“Mire, es un generador porque por cada cuatro hectáreas se requiere un rayador, que es un empleo directo, por cada 25 o 30 hectáreas se requiere otro empleo para el mantenimiento de transporte, también se requiere comercialización de productos secundarios incluso contribuye al retorno de la avifauna. Vuelven muchas especies”.

Los mayores productores del mundo están en Asia

Según el International Rubber Study Group – IRSG – en el mundo el área sembrada con el cultivo de caucho es de aproximadamente 12,8 millones de hectáreas, de las cuales países como Indonesia, Malasia, Tailandia y China, registran cerca del 60% de ésta cifra bajo modelos de pequeños productores (“small holders”), pero con un alto nivel de innovación tecnológica, asistencia técnica y cultura cauchera, entre otros.