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Con la broca siempre debemos estar muy atentos, ya que es la plaga que más daño puede causar a los frutos de café, afectando su calidad y, en general, la rentabilidad del negocio cafetero. Debido a las floraciones que ocurrieron en el primer semestre de este año, la cosecha y la traviesa se presentaron en diferentes momentos en el país, lo que ha permitido que en algunas zonas ya se esté terminando la recolección y otras estén en pleno pico. Independiente de esto, la recomendación a los cafeteros es que realicen “El repase” como estrategia fundamental para el manejo integrado de la broca.

Gracias a las distintas investigaciones de Cenicafé, conocemos que un solo fruto con broca en el suelo permite que se infecten hasta 590 frutos en el árbol en condiciones de clima normales. Los frutos brocados que se quedan en el árbol y en el suelo después de terminar la recolección de café se convierten en el lugar de reproducción y fuente de dispersión de la broca.

La broca del café penetra las cerezas y se reproduce en el interior del grano, lo que causa pérdida total y, en muchos casos, la caída prematura de los frutos. Además, afecta la calidad física del grano cosechado y de la bebida.
Además, esta permanece 80% de su ciclo de vida en el interior de los frutos, donde la generación de hembras es 10 veces mayor a la de machos, lo que hace muy difícil su control.

El repase consiste en recolectar los frutos de café pintones, maduros, sobremaduros y secos de los árboles y, de ser necesario, del suelo, dos a tres semanas después que haya finalizado la recolección de la cosecha. Para la recolección de los frutos del suelo, Cenicafé nos recomienda el uso de la canastilla, la cual permite al operario alcanzar el plato del árbol sin necesidad de agacharse.

Esta práctica cultural también permite cortar el ciclo reproductivo de la broca del café, debido a que se eliminan los frutos donde puede sobrevivir el insecto, continuar su reproducción y dispersarse por al menos cinco meses más.

Además, logra reducir los niveles de infestación de broca hasta en 73,6%, logrando mantener las poblaciones de la plaga por debajo del nivel de daño económico en la siguiente cosecha. Mejor dicho, esta actividad nos permite proteger los frutos que recolectamos en el primer semestre del próximo año. Además, esta labor ayuda a reducir el uso de insecticidas para el control de la broca.

El café recolectado en el repase se beneficia de manera normal, realizando la solarización de las pasillas y los flotes; práctica que consiste en depositarlas en un recipiente con cubierta de plástico durante 48 horas y que busca eliminar los estados biológicos de la broca (huevos, larvas, pupas y adultos) mediante el incremento de la temperatura.

Esta actividad es fundamental para evitar que la broca regrese a los cafetales, pues los frutos recolectados se pueden vender como café de menor valor comercial, obteniendo ingresos económicos adicionales al recuperarse los otros que se hubieran quedado en el lote, de no hacerse el repase.

Finalmente, el repase es una de las prácticas que conforman el Manejo Integrado de La Broca, razón por la cual también debemos implementar oportunamente otras prácticas como apuntar la fechas de las floraciones principales, y así conocer el inicio del período crítico de ataque de broca.

También, realizar la evaluación en campo para conocer el porcentaje de infestación y posición de la broca para determinar si es necesario hacer control.

Otra de las recomendaciones para los cafeteros son: mantener las estopas cerradas durante la recolección, hacer pesado y vaciado dos veces al día, y -por último- tener una tapa plástica en la tolva impregnada de pegante, con el fin de capturarlas, y evitar que regresen a los lotes.

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