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En el país, según datos de Asociación Colombiana de Compostadores (Asocompost), hay cultivos desde la costa norte hasta el sur y en su mayoría se utilizan para autoconsumo  asociados a palma africana, banano, frutales, pastos, café, hortalizas, entre muchos otros.

En la producción de materia orgánica está uno de los mayores beneficios de esta actividad por su contribución a la recuperación de suelos y la posibilidad de obtener mayores rendimientos con los cultivos en las fases de fertilización.

La lombricultura permite la producción de compost y humus o lombrinaza que se resumen en abono orgánico.

Asocompost señala que en Colombia hoy, el promedio de aplicación de abonos orgánicos no supera los 300 kilos “y hay que pensar mínimo en una tonelada cada año”, dice  el vicepresidente de la agremiación, Carlos Ordóñez.

Uno de los propósitos de quienes promueven la lombricultura es incrementar la producción de estos materiales, pero en Colombia la actividad sigue siendo reducida.

De acuerdo con Ordóñez la producción estimada de abonos orgánicos en el país es de unas 800.000 toneladas por año.

De estas 700.000 son compost y sólo 100.000 lombrinaza. Predominan los micro y pequeños lombricultores que suelen desarrollar cultivos de 50 metros cuadrados de camas.

Los medianos oscilan entre 50 y 500 metros cuadrados y hay muy pocos con más de 500 metros.

El presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros Agrónomos, Ángel Alberto Caro, agrega que faltan inversionistas para lograr un mayor desarrollo empresarial de la actividad. “Es un negocio que no es complejo, pero no muchos le meten tiempo y plata. Los que han entrado les ha ido bien”, sostuvo.

Ordóñez señala que establecer un módulo de 50 metros cuadrados implica una inversión de $3 millones y se necesitan 7 kilos de lombriz por metro cuadrado. “Lo primero que se hace es construir las camas y antes de que llegue la lombriz debe prepararse  la comida que son residuos  de origen vegetal y excrementos de animales.  Una cama de 50 centímetro se puede llenar entre 10 y 12 semanas. Luego se separan las lombrices para seguir sembrando y obviamente obtener el humus”, dijo el experto.

Permite ahorros superiores al 25%
Entre las principales bondades del humus están la reducción de los costos de la fertilización química, hasta en un 25%, y la mejora en la sanidad de cultivos, debido a que un buen abono orgánico tiene una alta carga de microorganismos benéficos.

También ayudan a recuperar suelos bajos en materia orgánica, degradados, erosionados por malos manejos a través de los años. . Los precios de la lombrinaza, varían entre $250.000 y $450.000  tonelada. “La mayoría de lombricultivos apenas están iniciando el proceso de registros ICA, para producción y venta”, señala Carlos Ordóñez de Asocompost.

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