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Los residuos o desechos en la actividad agropecuaria son significativos y se consideran un problema ambiental en muchas ocasiones. Sin embargo, en Colombia, esto está cambiando y la materia sobrante es aprovechada eficientemente. Es el caso del bagazo de la caña de azúcar, los residuos de la pesca artesanal, los excrementos de gallina o las sobras de café que, con novedosos procesos, se convierten en energía o biocombustibles.

Pedro Enrique Cardona, presidente del Grupo Riopaila Castilla, indicó que casi la totalidad del bagazo producto de la molienda es empleado en la producción de energía, la cual sirve como combustible dentro de una caldera que genera vapor.

El bagazo de la caña de azúcar se considera biomasa, la cual, a través de la combustión, se puede convertir en energía térmica y eléctrica.

“El marco regulatorio energético colombiano nos denomina cogeneradores. Bajo esta conceptualización, los residuos de la caña, principalmente el bagazo, cumplen un papel fundamental en la cadena de valor de la compañía, en la medida que garantizan el combustible a bajo costo para la producción de la energía”, expresó Cardona.

Entre tanto, el grupo de investigación Prospectiva Ambiental, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Palmira, realiza un proyecto con las vísceras y agallas del pescado para producir, a través de digestión anaerobia, cerca de 6.800 metros cúbicos de biogás al mes. Con ese volumen, se cubriría el consumo doméstico de 108 familias y se ahorrarían $7 millones al no tener que comprar gas para sus cocinas.

“El aprovechamiento de residuos orgánicos fortalece la economía de las comunidades rurales, disminuye sus costos y aumenta sus ingresos. El Gobierno, los empresarios y la academia deben fortalecer este tipo de energía alternativa que todavía no tiene tanta penetración. Podríamos llegar a zonas alejadas donde el servicio de energía no es bueno.”, explicó Luz Estella Cadavid, docente líder del grupo.

Otra investigación de la Universidad Nacional arrojó que el café tiene también la oportunidad de ser más amigable con el medio ambiente. Sus residuos pueden ser convertidos en pequeñas porciones de material vegetal comprimido (pellets de madera) que se pueden utilizar como combustible y ayudan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, también se podría utilizar como combustible para chimeneas, hornos y calderas.

Huevos Kikes, mientras tanto, apostó por generar energía por medio de la cofermentación de excrementos de gallina procedentes de las ponedoras (gallinaza) y el agua utilizada en la producción. Ambos componentes actúan como fuente de biomasa para cubrir 100% de la demanda interna de la producción y vender el excedente de energía a terceros.

Riopaila Castilla aprovecha el bagazo

La biomasa es toda aquella materia orgánica producida por plantas y animales, como por ejemplo la madera y hojas de los árboles, las cáscaras de frutos secos, los excrementos de animales, los restos de poda y otros desechos de agricultura. En este caso es el bagazo de caña, resultante de la elaboración de azúcar. El proyecto de Cogeneración de Riopaila Energía consiste en una caldera que genera vapor de alta presión, utilizando como insumos agua purificada mediante un proceso de osmosis inversa y como combustible, utiliza el bagazo proveniente de la caña de azúcar. Riopaila Energía cuenta con una capacidad de cogeneración de 68 MWh que se destina a atender el consumo interno de la operación fabril.

Biogás a partir de residuos de pesca

Con el aprovechamiento de las vísceras y residuos de la pesca artesanal en Tumaco se puede generar biogás, lo que permitiría que la comunidad de pescadores ahorre hasta $7 millones al mes, al no tener que comprar gas para sus cocinas. Con el biogás también se evitaría el uso de leña para cocinar en muchos hogares, y por ende se mitigarían la tala de manglares y las afecciones pulmonares que padecen las personas a causa del humo. El proyecto lo desarrolla el grupo de investigación Prospectiva Ambiental, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Palmira, liderado por la docente Luz Estella Cadavid. Según la experta, cerca de 45 % en peso de lo que se pesca allí, es vertido al mar como residuo.

Residuos de café como biocombustible

A partir de los restos del café, conocidos como “cuncho” o “borra”, se elaboran pequeñas porciones de material vegetal comprimido que se pueden utilizar como combustibles. Angélica María Vargas, magíster en Ingeniería Química de la Universidad Nacional indicó que los residuos del café, desde el cultivo hasta el uso del producto final, contaminan los suelos, fuentes hídricas y atmósfera de las regiones productoras del grano. En el sector de generación de electricidad, los pellets se queman en centrales eléctricas a base de carbón, lo que reduce las emisiones de gases de efecto invernadero. También se utilizan en hornos y calderas pequeñas. La borra se produce después de preparar la bebida o como residuo de la extracción a nivel industrial.

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