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La semana pasada se conoció que el Consejo y el Parlamento Europeo llegaron a un acuerdo provisional que prohibiría la importación de algunas materias primas y derivados que tengan alguna relación con deforestación, entre los que están el aceite de palma, carne de vacuno, madera, café, cacao, caucho, soja, chocolate, mobiliario y papel impreso.

Esto quiere decir que al comercio de la Unión Europea solo se le permitirá entrar productos producidos en tierras donde no haya deforestación o degradación forestal después del 31 de diciembre de 2020, fecha que los colegisladores fijaron para esta nueva normativa.

La UE establecerá tres niveles de riesgo: bajo, medio y alto. Durante los primeros tres meses todos los sectores y todos los países se ubicarán en riesgo miedo. Después de ese periodo, de mayo o junio del año entrante, 9% de los productos de alto riesgo van a tener controles a la entrada, los de riesgo medio van a tener 3% y los de riesgo bajo tendrán 1%.

Tres de los gremios involucrados son el cafetero, cacaotero y maderero, sectores agrícolas que deben acogerse a la nueva normativa para poder exportar a territorio de la UE.

El sector cacaotero firmó un pacto de no deforestación hace cinco años, que le ha permitido a la producción nacional ser libre de esta actividad ilícita.

“En Colombia la mejor prueba de que se hace todo lo contrario es que todas las hectáreas que han sido deforestadas por cultivos ilícitos se reforestan con cacao y bajo el sistema agroforestal, no de monocultivo. Tenemos la completa tranquilidad que no hay problemas de deforestación, ni temas de trabajo infantil, que es algo que más adelante saldrá y estamos seguros de que nuestro cacao se maneja de manera sostenible, amigable con el medio ambiente, reforestadora, mejoradora y conservadora de suelos”, explicó Eduard Baquero, presidente ejecutivo de Fedecacao.

El líder gremial también explicó el sector tiene cómo demostrar que no deforesta y que pueda acoger la normatividad. “Tenemos una oportunidad para mostrar al mundo que nuestro cacao es diferente y buscar que nuestros precios sean diferenciales frente a los de otras partes del mundo que si tienen esos problemas”.

Carolina Castañeda, directora de Fedecafe en Europa, explicó a Caracol que le hicieron un llamado a la UE por todos los extra costos derivados de generar la trazabilidad para los productos agrícolas.

“En ese sentido la última versión tomó la determinación de llegar a un acuerdo preliminar en el que nos exigen a todos los países exportadores a la UE el contar con un seguimiento hasta el lote. Colombia tiene 540.000 caficultores y 96% tienen menos de cinco hectáreas, ya que dentro de la cadena de suministro esos costos derivados de hacer la trazabilidad son muy altos”, explicó.

La mayor preocupación según la dirigente gremial, es que los costos de hacer la trazabilidad impliquen un mayor precio del café de Colombia porque la estructura de la caficultura es reducida.

“Colombia tiene un nivel de calidad altísimo porque hacemos recolección manual y tenemos suelos volcánicos, si esta estructura nos aumenta los costos por libra frente a otros países, podemos perder competitividad. La UE expresó que no quiere dejar nada atrás pero no hay claridad de los recursos destinados y de cómo van a trabajar con los demás países”, agregó Castañeda.

Juan Miguel Vásquez, director de Fedemaderas, explicó que desde el gremio perciben la nueva normativa como buena. “Nosotros calculamos que 47% de la madera producida en Colombia es ilegal todavía, y esta medida apunta a fortalecer la legalidad, nosotros hemos hablado que la deforestación es un problema económico”.

En otras palabras, exigir la trazabilidad para el mercado local y las empresas que hacen importación de maderables no afectaría a la legalidad porque son estándares que ya está cumpliendo, mientras que tendría impacto en la ilegalidad.

“Acá así usted tenga aprovechamiento sostenible del bosque natural o plantaciones naturales, toda esa madera que sale de las dos fuentes están registradas en las corporaciones o el ICA, y tiene todos los papeles y la trazabilidad. Tendrán la oportunidad de que aquellas mafias que no hacen uso de las maderas o trámites legales, no tengan un mercado futuro y desincentive la explotación de esa manera”, agregó.

Cabe recordar que, cuando se refiere a productos como papel y cartón, de proveniencia legal, no son elaborados del bosque natural sino de las plantaciones forestales comerciales, y más de la mitad de las mismas tienen el sello FSC, una certificación internacional que le da la garantía a cualquier gobierno, ciudadano y comprador que la madera y las fibras utilizadas, no solamente vienen de plantaciones comerciales, sino que, para su instalación, no se talaron o derribó bosque natural.

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