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La seguridad alimentaria es tan importante como el sistema económico, de defensa o educativo en un país, pues sin ella no solo se compromete el presente sino el futuro de una nación. En 2022 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, (FAO) alertó que Colombia podía ingresar en el listado de países en riesgo en su seguridad alimentaria, lo que significaría que millones de personas serían amenazadas por el hambre generalizada.

Eso en nuestro país, rico en pisos térmicos, con dos mares y una variedad de productos agrícolas sería un desperdicio total, pues de la tierra disponible para sembrar en Colombia solo se ha ocupado un promedio de 17%.

Pero no se puede negar que las condiciones de producción de alimentos se han afectado por múltiples factores internos y externos que han hecho que el país corra el riego de ingresar a dicho listado. Cifras como que sólo 5,46 millones de hogares pueden comer tres veces al día; 218.480 familias sólo comen una vez al día y la Contraloría General de la República denunció que 2,1 millones de estudiantes entre 5 y 17 años no acceden a sus porciones diarias son alarmantes.

Con un nuevo gobierno ad portas de la Casa de Nariño, es importante que se redoble el interés por el campo y la producción de alimentos generalizado, apoyando la industrialización y colaborando con la economía de minis, micro, pequeñas y grandes empresas, teniendo en cuenta que los apoyos deben ir a los grandes y a los pequeños.

Los encuentros regionales que desarrollan la Fundación Monómeros, la Universidad La Salle y el diario La República, buscan tomar conciencia del potencial de la agricultura y las tierras para garantizar hacia 2050 que el campo sea la despensa nacional y que, por fin, con el apoyo gubernamental, de los empresarios y los campesinos, el campo sea el salvavidas y la clave del desarrollo nacional.