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Aunque parezca increíble, un tercio de todos los alimentos producidos en el mundo se pierden o se desperdician antes de que la gente los consuma, de acuerdo con las estimaciones de la FAO. Casi la mitad (45%) de las frutas, verduras, raíces y tubérculos productos se desperdician. Esto equivale a US$750.000 millones al año y amenaza toda la cadena de producción.

Desde nuestros hogares podemos tomar medidas para evitar el desperdicio de alimentos. Sin embargo, en los procesos de siembra, cosecha, almacenaje, procesamiento, logística, transporte y venta también se presentan desafíos que pueden tener solución si nos comprometemos desde la cadena a prevenir esta situación.

Actualmente, el clima es una de las mayores amenazas para los agricultores, quienes luchan permanentemente contra sequías o fenómenos como El Niño que pueden afectar los cultivos, volviéndolos poco saludables y resultando en pérdidas en etapas tempranas del desarrollo. No obstante, usar semillas adecuadas, que sean fuertes y ofrezcan un vigor temprano y alto potencial de rendimiento, puede ser una solución a este problema. Hoy en día existen variedades híbridas que pueden resistir plagas, enfermedades o salinidad para aumentar su rendimiento. La tecnología también ofrece herramientas digitales para hacer diagnósticos de enfermedades inmediatamente y evitar la pérdida de cultivos desde el principio.

Otro de los grandes desafíos para el agricultor se da en el almacenaje de las cosechas. El 40% de las pérdidas se producen en este momento en los países en vías de desarrollo, de acuerdo con la FAO. Usualmente, las malas instalaciones causan pérdidas por las plagas que infestan los cultivos almacenados. Enfriar la temperatura dentro del silo y proteger el grano con insecticidas adecuados es una de las soluciones que pueden evitar este problema.

Para evitar la pérdida de cultivos durante su transporte, los requisitos de exportación e importación segura de alimentos frescos deben ser entendidos y seguidos estrictamente. La clave es preparar el producto correctamente, para que pueda soportar largos tiempos de transporte. Así, el daño mecánico y el sobrecalentamiento no resulta en pérdidas de cultivos.

En la venta, los minoristas tienen como práctica común tirar los alimentos en lugar de venderlo cerca de su fecha de vencimiento. Los expertos recomiendan que los minoristas intenten ofrecer productos que están a punto de caducar con descuento, una práctica que es cada vez más común.Así sube la satisfacción del cliente.

Desde las casas podemos aportar para evitar el desperdicio de alimentos. Solemos comprar más comestibles de los debidos y luego tiramos el resto porque se daña o no se alcanza a comer a tiempo. Una manera de evitarlo es congelando los alimentos y sacar las porciones que vamos a consumir unas horas antes.

Promover acciones de sensibilización frente a los desperdicios y soluciones para disminuirlos en todos los eslabones de la cadena de producción y consumo de los alimentos ayudará a superar el gran reto de alimentar a más personas con menos recursos. La agricultura sostenible debe ser una prioridad para el agricultor y el consumidor en Colombia.