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“A la hora de hacer mercado, la unión hace la fuerza”, es el mecanismo que utiliza León Augusto Rodríguez Muñoz con su familia y algunos vecinos del conjunto donde reside, cuando se trata de hacer mercado en la plaza, en la tienda, fruver o en Corabastos él es el primero que se ofrece.

Augusto Rodríguez, de profesión médico, le encanta ir a comprar alimentos con su esposa y dos hijos los fines de semana, y como si estuviera recién casado, aplica el refrán “el que se casa, coge el canasto y para la plaza”.

En lo transcurrido del año, el galeno ha vivido las alzas de precios de alimentos de alto consumo como: la papa, el tomate, la leche, el huevo y otros más.

Como buen colombiano, se reunió con vecinos y familiares y analizaron el tema de los precios. Al unísono, llegaron a la conclusión que tenían que hacer algo, y después de diferentes opiniones, acordaron hacer un ensayo, comprando lo que más se pueda a nivel mayorista, para dividirlo en partes iguales.

Iniciaron cuatro familias el ensayo, y un sábado bien abrigados, madrugaron al mercado mayorista de Bogotá. Corabastos, con lista en mano, iniciaron el recorrido y fue precisamente el comercio de las bodegas 29 y 30 de frutas, los que le dieron la bienvenida. Querían comprar de todo, por su frescura, tamaño, calidad, incluso habían frutas que no conocían, como el camote, pomelo, melocotón, corozo, maíz morado, granada, nopal, yacom, jamaica, moringa, frutos secos, arazá, arándanos, entre otros, pero al fin adquirieron lo presupuestado.

Pasaron por la bodega 25, donde según el comercio habían más de 2.000 bultos de cebolla junca. Después de llevar 10 minutos de recorrido una persona de grupo, comenzó a llorar, al ver esto los demás, reían a cargada suelta y también lloraban, pero no sabían el por qué. Un comerciante le dijo a la esposa del doctor, “no llore por el precio, le hago una rebajita”, pero lloraban por el ácido que había en el ambiente que genera la cebolla larga por su frescura.

El tiempo fue pasando y en medio de risas, llanto, comentarios, pasaron donde venden papa, hortalizas, verduras, pescado, lácteos, granos, procesados abarrotes, etc., es decir, conocieron el país agrícola que exhiben los comerciantes todos los días en sus puntos de venta.

Según Jaime Ramos comerciante de Corabastos, este tipo de compra mayorista entre varias familias es bastante favorable para los que participan, ya que en un mercado se consigue de todo, desde el kilo, la canastilla, la bolsa, el atado, la docena, la arroba, la caja, el bulto y la tonelada de cualquier alimento.
Finalmente, a la hora del balance de experimentos encontraron un ahorro de 25% en los precios en la mayoría de productos, además encontraron bastantes puntos de venta, que dan la ñapa, el vendaje, como recibieron nuestras abuelas hace unos años.