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Corría el año 1975. Pedro Alejando Hernández, nacido en Tunja, criado en Paipa y lidiado en Bogotá (como dice él) cumplía su sueño como vendedor de ropa en el Pasaje Hernández en pleno centro de la ciudad de Bogotá. Tenía el cabello y barba larga, bigote pronunciado, pantalones bota campana y camisa cuello largo, como hippie del movimiento contracultural juvenil de carácter pacifista que propugnaba principalmente la vida en comunas y el gusto por diferentes géneros musicales como la balada, el rock and roll y la música pop.

En esos años la ciudad comercial giraba alrededor de la central de abastos, todos los comerciantes querían trabajar en el mercado de Corabastos. El espíritu de vendedor lo llevó a comentarle a un amigo que se iba a trabajar a la plaza de mercado.

Alejandro Hernández manifiesta con orgullo que fue la mejor decisión de su vida, apostarle a quedarse en la Central Mayorista, con ese optimismo de salir adelante y progresar en la vida, se hizo amigo que ya pertenecía a la plaza, le propuso que formaran una sociedad para manejar el restaurante que se llamaba La Noel. Con los ires y venires de la vida, terminó comprando y como buen boyaco guerrero y hombre echado para delante, empezó a trabajar como mesero para darse a conocer y ganar clientela.

Cuenta que alguna vez llegó al restaurante el locutor Carlos Arturo Rueda y pidió un caldo. Para don Pedro era un honor atender a ese personaje de la radio colombiana, fue a la cocina y le dijo a la señora “por favor sirva un caldo de costilla, bien tabliado”, a partir de ese momento esa palabra mágica se convirtió en el nombre que hoy día lleva su restaurante. Es así como nació el nombre de uno de los restaurantes más representativos de la central mayorista, ubicado en bodega 3 y 8 intermedia.

Son 48 años de ubicado con su esposa, la señora Fanny, el apoyo de todos y cada uno de los hijos Nancy, Alejandro, Carlos y Jhon todos los días desde las 6 de la mañana abre sus puertas para deleitar a campesinos, comerciantes, transportadores y público en general.

Ofrecerles platos de alto valor nutritivo, hechos con amor y sazón para personas cuya jornadas laborales son casi 15 horas al día.

El mantener una imagen como uno de los mejores sitios para comer, le ha permitido tener dentro de sus clientes a personajes como, expresidentes Belisario Betancur, Juan Manuel Santos, Nohemi Sanin, personajes de la farándula, periodistas y locutores que son insignia nacional como el cliente honorable que ingreso por esas puertas Carlos Arturo Rueda y el patico Rios.

Como se dice ahora, la tiene clara, todo el grupo que elabora los platas lo hacen como si fuera para la familia, son expertas en la preparación de platos de la gastronomía Colombiana, lo que más vende es: El caldo de costilla, pajarilla, pescado, la moñona, los tamales santandereanos, el caldo de raíz y definitivamente sus arepas y su torta de cuajada que son elaboradas desde hace más de 35 años.

Finalmente, lo consultamos sobre cuál es el secreto de su éxito y Con voz segura y clara nos responde… sin duda alguna la constancia, ser amable y brindarle al cliente un espacio agradable para que se sienta como si estuviera en casa.