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El informe sobre el estado de la seguridad alimentaria y nutrición en el mundo 2020 (Sofi, por su sigla en inglés) presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (WFP), y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reveló que actualmente cerca de 690 millones de personas padecen hambre. La cifra equivale a 8,9% de la población mundial, y representa un aumento de 10 millones de personas en un año y 60 millones de personas en cinco años.

Además, 750 millones de personas, que representan casi de 1 de cada 10 personas en el mundo, estuvieron expuestas a niveles graves de inseguridad alimentaria y, si se consideran también quienes estuvieron a niveles moderados de inseguridad alimentaria, aproximadamente 2.000 millones de personas no contaron en 2019 con acceso regular a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes. Esto representa 25,9% de la población total.

Con ese panorama, el reporte Sofi afirma que "el mundo no está en vías de lograr el objetivo del hambre cero para 2030. Si continúan las tendencias recientes, el número de personas afectadas por el hambre superará los 840 millones para 2030, es decir, 9,8% de la población mundial". Además, aunque el estudio fue realizado antes de la pandemia del covid-19, se estima que esta podrá sumar entre 83 y 132 millones de personas al número total de personas subalimentadas en el mundo.

América Latina y el Caribe

En América Latina y el Caribe 47,7 millones de personas estuvieron subalimentadas en 2019, que representan 7,4% de la población. Este número viene en una tendencia creciente pues, entre 2015 y 2019, ha aumentado en 9 millones el número de personas subalimentadas en la región. Se espera que para 2030 el porcentaje ascienda a 9,5%.

Se advierte, entonces, que la región tampoco cumplirá con el objetivo de hambre cero para el año 2030, pues las proyecciones del estudio plantean que el hambre, entendida como el no consumo de calorías suficientes para llevar una vida saludable, afectará a casi 67 millones de personas en 2030, un aumento de 20 millones frente a la cifra de 2019.

“Estamos peor ahora que cuando la región se comprometió con los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2015. Desde entonces, 9 millones de personas más viven con hambre”, dijo el representante regional de la FAO, Julio Berdegué.

“Las cifras de hambre en el año 2019 son escalofriantes, como también lo es el pronóstico para el año 2030. Con el impacto de la pandemia de la covid-19 la realidad será peor que la que proyectamos en este estudio. Necesitamos una respuesta extraordinaria de los gobiernos, del sector privado, la sociedad civil y las organizaciones multilaterales”, dijo Berdegué, que invitó a los países a tomar medidas de gran escala para enfrentar esta situación.

La dieta saludable más costosa del mundo

El informe reportó que América Latina y Caribe es la región que registra el costo más alto para acceder a una dieta que cumpla con los mínimos requisitos energéticos, con US$1,06 por persona al día, 34% más cara que el promedio global.  Por su parte, el costo de una dieta saludable también es el más alto del mundo, con un costo promedio de US$3,98 diarios por persona, que está 3,3 veces por encima de lo que puede gastar una bajo la línea de pobreza. Por eso, se estima que más de 104 millones de personas no pueden acceder a una dieta saludable.

Este panorama resulta preocupante en un contexto en el que 7,5% de menores de cinco años sufren de sobrepeso, una cifra muy superior al promedio mundial de 5,6%.

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