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Bajo tela quirúrgica verde y una red de tubos, se le practica a una oveja joven y saludable un bypass cardiopulmonar para contribuir a responder una de varias preguntas urgentes sobre un pilar de la medicina moderna: la anestesia.

Casi dos siglos después de que la anestesia revolucionara la cirugía, cada vez más estudios destacan efectos colaterales alarmantes que van desde delirio hasta una inmunosupresión que favorecería la proliferación de cáncer. Los investigadores anestesiaron a la oveja el mes pasado en la Universidad de Melbourne para tratar de entender por qué cirugías a corazón abierto comunes derivan en una insuficiencia renal aguda en hasta un tercio de los pacientes, lo que forma parte de un trabajo más amplio de estudio del impacto de la anestesia en el sistema inmunológico, el cerebro y otros grandes órganos.

Los hallazgos ya contradicen décadas de mensajes tranquilizadores sobre el carácter inofensivo del estado similar al sueño. “Los anestesistas ahora tratan de decir que en realidad no es tan inocuo”, dijo Andrew Davidson, jefe de investigación en anestesia del Murdoch Children’s Research Institute de Melbourne. “Nadie muere en el quirófano, pero son muchos los que no vuelven a su casa”.

Riesgos
De los 200 millones de adultos por año que se someten a cirugías no cardíacas, más de un millón muere en el transcurso de 30 días. El riesgo trepa a uno de cada 20 pacientes en el caso de los mayores de 70 años.

A menos de 1,6 kilómetros del centro de Davidson en el Royal Children’s Hospital de Melbourne, distintos grupos del Florey Institute of Neuroscience and Mental Health y del Peter MacCallum Cancer Centre trabajan para determinar si gases volátiles inhalados como el isoflurano y el sevoflurano —usados por los anestesistas para dormir a alrededor del 80 por ciento de los pacientes— podrían ser más nocivos que agentes intravenosos como el propofol y el fentanilo.

Dado que se practican 313 millones de cirugías por año, los hallazgos podrían tener importantes implicaciones sociales y económicas en todo el mundo y anunciar un cambio de paradigma quirúrgico, dicen los investigadores.

La ciencia es contradictoria e incompleta. Un estudio de Davidson y colegas que apareció el jueves en la publicación médica Lancet, concluyó que una hora de anestesia general en la primera infancia no tiene un impacto perdurable en el desarrollo del cerebro humano. Pero algunas cirugías pueden ser más largas, y médicos de la Mayo Clinic hallaron una relación entre la anestesia y el trastorno de hiperactividad con déficit de atención (ADHD, por sus siglas en inglés) en los niños.

La relación con el ADHD es “científicamente plausible, pero la evidencia no es sólida”, según Davidson.

“La anestesia es un estado muy anormal para el cerebro”, agregó. “Por eso tiene sentido que el circuito cerebral no sea el mismo que antes después de la anestesia”.

Es probable que eso no tenga importancia en los adultos jóvenes, dijo. “Pero podría empezar a tenerla en el caso de ancianos o de niños muy pequeños”.

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