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Lograr la mejor rentabilidad en el cultivo del café depende de hacer varias labores muy bien hechas en los momentos precisos, lo que desde la gerencia técnica de la Federación de Cafeteros llamamos “más agronomía, más productividad”.

Muchas veces pensamos y trabajamos en obtener mejores ingresos económicos por la venta de nuestro café, pero es que el tema no solo se trata de ingresos, también de buscar mejorar las inversiones volviéndolas lo más eficientes posibles. El manejo de arvenses es una de las labores que de no manejarse bien en los momentos oportunos, no solo afecta la productividad del cultivo del café sino también el incremento en los costos de producción.

Lo primero que debemos hacer es conocer muy bien a nuestro enemigo, que, para el caso de las arvenses, no todas afectan la productividad del cultivo, pues son más las que lo van a beneficiar. Además, generan la protección del suelo contra la erosión y proporcionan albergue de varios insectos que son controladores biológicos de plagas del café como la broca.

Lo primero a hacer es identificar las arvenses de mayor interferencia en los cafetales para enfocar el manejo integrado sobre ellas pues son las que generan competencia al cultivo. Las arvenses de mayor interferencia pertenecen principalmente a las familias: Gramineae(pastos), Cyperaceae, Compositae y Verbenaceae.

También debemos controlar arvenses de hábito de crecimiento trepador como batatillas, enredaderas y de difícil manejo como el helecho, entre otras. Una vez reconocidas, debemos proceder a su manejo, para lo cual utilizar el selector es lo más recomendable.

Algunas arvenses agresivas tienen la capacidad de producir más de 100.000 semillas, razón por la cual es fundamental realizar la desyerba ya sea con machete o guadaña antes que semillen y 15 a 20 días después, se entraría a hacer manejo químico con el selector de arvenses, que como su nombre lo dice, se debe utilizar solo para controlar las arvenses que queremos eliminar.

Cuando el café este en etapa de levante siempre debemos mantener el plato del árbol totalmente limpio de arvenses. Para evitar hacer algún daño mecánico o intoxicación por herbicida, esta labor se debe hacer manual.

Recordemos que las desyerbas tardías incrementan las poblaciones de las arvenses agresivas, lo cual implica mayores costos de manejo a través del tiempo y efectos negativos en la producción.

Dentro de este manejo, debemos tener muy presente que al suelo nunca lo debemos dejar totalmente descubierto de coberturas vegetales, el suelo es un recurso que debemos proteger siempre, al quedar descubierto lo ponemos en riesgo en temas como la erosión. El manejo de arvenses agresivas y el mantenimiento de coberturas nobles, evitan el desgaste de la capa orgánica por la erosión.

El número de desyerbas depende de la etapa del cultivo, del tipo de arvenses, de las condiciones climáticas de la zona. Una vez establecidas las coberturas nobles en nuestro sistema de producción, las desyerbas serán más eficientes, se reduce su número y por ende aporta a la rentabilidad.

El café es extremadamente sensible a la interferencia de arvenses. Cenicafé demostró que las arvenses de alta interferencia sin ningún tipo de manejo en las calles del cultivo, aunque si en las zonas de raíces, puede causar disminución en el rendimiento del cafetal hasta en 66,5%.

El control de las arvenses constituye una de las labores más costosas de manejo del cultivo del café. Cuando se maneja de manera convencional, su costo esta entre 17% y 22% de los costos de producción, mientras que, si se implementa el manejo integrado de arvenses, este costo representa 13% o menos. La adopción de manejo integrado de arvenses contribuye con la reducción de costos.