Casa de campo Mateo Medina Ariza

El maíz y la dependencia que encarece los alimentos

29 de abril de 2026
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El conflicto en Medio Oriente ha tenido impactos en varios eslabones de la economía, y el agro no es ajeno a esto. Para Colombia estas no son muy buenas noticias, porque uno de los productos que más se está encareciendo es el de los fertilizantes, lo que le pegará al productor y por ende al consumidor final.

A pesar de que Colombia tiene un gran potencial agrícola, es muy dependiente de las importaciones, sobre todo de insumos básicos, y ahí es donde llama la atención el maíz.

Hace unos días la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya, Fenalce, reveló que entre enero de 2025 y 2026 las importaciones de maíz blanco tuvieron un crecimiento de 411%, y el maíz amarillo también repuntó 20,4%.

Más allá del consumo, este es un producto clave para la elaboración de alimentos del sector pecuario. El problema es que 99% del maíz que consumimos en Colombia es importado, y si en el último año se quintuplicó la compra del grano, podemos decir que dependemos totalmente del extranjero.

Además, en las últimas jornadas los futuros del maíz iban al alza, alcanzando máximos que no se veían hace 10 meses. Esto quiere decir que este producto es muy sensible al dólar, pero también a otros eventos internacionales, por lo que se les pone una presión adicional a los productores.

En el contexto macroeconómico, vemos cómo Colombia lucha por llegar a su inflación meta, y los alimentos nuevamente están impulsando la inflación, lo que obedece a factores climáticos y a presiones internacionales que, en los mercados de futuros, siguen anticipando un nuevo repunte en los precios agrícolas del país.

Es acá donde se puede pensar que hay oportunidad para que se fomente la producción nacional. De hecho, Colombia lleva varios años tratando de implementar Soya Maíz, Proyecto Maíz, pero los datos de importaciones dan muestra de que, en vez de tener avances y depender menos de afuera, por el contrario, cada vez más nos alejamos de la meta.

Pero esto no solo pasa con el maíz; muchos otros productos, como el frijol, también sufren esta misma dependencia de las importaciones, y se pone en tela de juicio si el país puede ser una potencia agrícola.

Colombia tiene todos los elementos para lograr ser un referente agroindustrial, pero en el corto plazo esto no se ve posible, y mientras esperamos que los precios bajen, el consumidor solo ve cómo día a día el sueldo le alcanza para menos alimentos.

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