Comentarios Víctor Diusabá Rojas

Recitales de Morante y Aguado en Aranjuez

01 de junio de 2026
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De gala se vistió la villa de Aranjuez para su fiesta de San Fernando. Y de gala se vistió el toreo en esta nueva edición para ver a Morante de la Puebla y a Pablo Aguado salir por la puerta grande, ante una plaza bicentenaria que, colmada hasta las banderas, crujió con las profundas y bellas expresiones de los dos artistas. Por supuesto, Morante dejó su sello en ambos turnos, en los que cortó una y dos orejas, aunque con él, por fortuna, nunca será suficiente. Ahora bien, lo de Pablo Aguado en el tercer toro de la tarde fue capítulo aparte. No solo porque hizo de casa suerte, incluida la de banderillas, un tratado, sino porque lo consiguió en el momento ideal con un cartel de figuras. Los esfuerzos de Roca Rey no dejaron dividendos. El encierro de Nuñez del Cuvillo tuvo fuelle y exigencia.

Así fue la historia de una tarde para enmarcar: El primer toro quiso pero no pudo, por ser justo de fondo y de fuerza. Así que todo quedó en manos de Morante de la Puebla , quien no ahorro esfuerzo, ideas e inspiración para inventar una faena de muletazos sueltos que, vistos en conjunto, tuvieron mucho significado. Espada algo desprendida.

El muy bonito segundo se empleó en el caballo. Con él, Roca Rey ejecutó un ceñido quite capote a la espalda. Eso fue todo, porque el de Núñez del Cuvillo se apagó.

Personalísimas chicuelinas de Pablo Aguado para recibir al tercero. Y luego un increíble autoquite, no exento de arte, para quitarse de encima al toro cuando había quedado a merced de él. Y enseguida, lo inesperado: Aguado, el banderillero, con dos pares de excelsa ejecución. El mismo Aguado que, a continuación, ejecutó una faena para coleccionistas en donde cada suerte tuvo su propia altísima cotización, ante un toro que tuvo calidad y emoción. Faenón premiado con dos orejas y rabo.

El cuarto fue bravo en el caballo. Y así, bravo, marchó tras la muleta de Morante en una serie intensa con la derecha, donde el temple marcó el rumbo de las embestidas para elevar los muletazos a la máxima categoría. Y después, más y más de lo suyo, de lo inenarrable, con 'Caridad del Guadalquivir' como fondo musical. En fin, un cuadro completo. Espadazo, dos orejas.

Gran tercio de capa, rodillas en tierra, de Roca Rey al quinto de la tarde. A partir de ese instante todo fue entrega del torero peruano, ante un toro que no dio tregua. Eso sí, el sendero lo marcó Roca, tanto con autoridad como con sentimiento. El fallo con la espada le negó una satisfacción mayor. Saludo.

Pablo Aguado intentó resolver los problemas del sexto, ejemplar de discreta presentación y sin mucha acometividad, aparte de buscar el refugio de las tablas. Espada efectiva.

Ficha de la corrida

Toros de Núñez del Cuvillo
Pesos:
505, 524, 510, 527, 570 y 533 kgrs

El primero, noble y escaso de fuerza y de fondo. El segundo, sin fondo. El tercero, bravo y con calidad, vuelta al ruedo. El cuarto, bravo. El quinto, con opciones. El sexto, a la defensiva.

  • Morante de la Puebla
    Azul pavo y oro
    Oreja y dos orejas
  • Roca Rey
    Tabaco y oro
    Palmas y saludo
  • Pablo Aguado
    Sangre toro y azabache
    Dos orejas y rabo, tras aviso, y palmas.

Víctor Diusabá Rojas
Especial para Agronegocios
Aranjuez, Comunidad de Madrid

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