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Las claves para entrar en el negocio de los criaderos de caballo criollo colombiano

En un criadero pequeño, que tenga entre 5 y 25 ejemplares, pueden llegar a trabajar unas 7 personas, en promedio, los criaderos grandes tienen hasta 30
Por:
Rafael González T.
15 de febrero de 2023
Caballo de paso.
Caballo de paso.

Los criaderos son los lugares donde nace, crece y se cultiva día a día la excelsa historia del caballo criollo colombiano. También son los espacios donde la afición por estos animales deja de ser un pasatiempo de fin de semana para convertirse en un estilo de vida y, por supuesto, en una empresa.

Ser criador es una decisión que toman algunos amantes de los caballos cuando su afición es tal que solo quedan dos caminos: seguir con el ‘hobbie’ o convertir ese espacio en un lugar para realizar un proceso industrial en la crianza con yeguas madre y caballos reproductores.

“Como criador, además de darle rienda suelta al ‘hobbie’, se pueden desarrollar cruces genéticos, levantar los caballos hasta la edad de empezarlos a arrendar, que es desde 24 meses en adelante. Además, abrir la posibilidad del conocimiento del caballo, cómo se maneja y cómo se le va a enseñando a que crezca con madurez y coja una disciplina de trabajo”, dijo Patricia Vásquez Posada, criadora y propietaria del Criadero Villa del Suroeste.

En esa primera etapa de los animales, los criadores hacen un esfuerzo muy grande porque es en ese momento en el que se define si el animal va para la monta, cuando se toman las decisiones de entrar al mundo de la competencia o no y en caso de que sean aptos, hay que prepararlos como deportistas de alto rendimiento.

Es ahí cuando en los criaderos deben valerse de entrenadores y de un staff profesional para dedicarle al ejemplar.

Criaderos de caballos criollos
Criaderos de caballos criollos

Lo primero que se hace en un criadero es crear el cruce genético. De esta manera se elige de qué padres se busca que nazca el nuevo ejemplar. Por supuesto, si la descendencia va a ser de caballos o yeguas campeonas, el costo es más elevado. Por la venta de embriones (en la que se garantiza el semen, el óvulo y la yegua que lo va a tener) un criadero puede cobrar entre $20 y $60 millones.

Después, nace el ejemplar y se mantiene para que críe. Más tarde hay que levantarlo hasta los 24 meses para enseñarle todo lo que se necesita para competir. En todo este proceso debe estar muy bien cuidado.

“La reproducción de las yeguas no es fácil. Son animales que dependen mucho de hormonas y no es sencillo reproducirlas. Además, no son como las vacas, a las que el celo les dura mucho tiempo. A las yeguas no. Por eso hay que aprovechar la ovulación”, comentó Luis Miguel Villa, veterinario y administrador del Criadero El Jazmín.

Después de los 24 meses se contrata un ‘arrendador’ para enseñarle a manejar su cuerpo, su boca y pulir el paso de andar. A los 36 meses se evalúa si ese caballo da para llevarlo a pista o no. Si esto pasa, hay que conseguir ese equipo especializado para entrenarlo en habilidades y destrezas en competencia en las ferias equinas.

LOS CONTRASTES

  • Patricia Vásquez Posada Propietaria del Criadero Villa del Suroeste

    “Los criaderos aportamos para hacer recorrer al animal toda esa cadena de producción: competencia, cabalgata o crianza de nuevos caballos”.

En un criadero pequeño, que tenga entre 5 y 25 ejemplares, pueden llegar a trabajar unas 7 personas, en promedio. Los criaderos grandes tienen un promedio 30 empleados directos entre herreros, montadores, palafreneros, médicos veterinarios y ayudantes.

El mayor presupuesto como criadero se invierte en la alimentación del caballo, que puede ser de hasta 50% del total. Luego, el dinero se invierte en la logística física o de infraestructura (viruta, mano de obra), herreros y veterinarios (prevención y mantenimiento de la salud).

Un criadero, que tenga un promedio 20 animales, puede invertir entre $8 y $12 millones mensuales. Esta suma se multiplica proporcionalmente con los establecimientos más grandes, que manejan más cantidad de ejemplares. Ese dinero invertido se compensa con servicios de cruces genéticos o saltos.

Así es el camino para llegar a pista

Llevar los caballos a pista, es decir, a competencia, es uno de los objetivos principales de los criaderos. Sin embargo, no es una tarea para nada fácil. Además de todo lo que implica levantar un caballo, adiestrarlo y educarlo, para que cumpla con las condiciones necesarias para competir, se debe destinar un presupuesto importante para transporte, entrenador, médicos veterinarios, herreros, montador e imprevistos. Si un criadero logra sacar a pista 10% de los caballos que tiene, se puede considerar que es un buen trabajo el que se hace en ese lugar, según los expertos del gremio, puesto que no todos los equinos tienen las aptitudes para entrar a dichas contiendas.

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