Una de las principales afecciones a tener en cuenta en la salud de los equinos es la influenza que preocupa, de manera especial, a los propietarios de animales que se disponen a participar en competencias.

De esta manera, la enfermedad que es muy contagiosa por la alta cantidad de partículas virales que posee, se puede transmitir directamente de un caballo a otro o por contaminación de equipos, alimentos u otros instrumentos.

La afección puede extenderse en una población de equinos sin vacunar, así no hayan tenido una exposición previa al virus, con una tasa de infección aproximada al 100%.

Por ello, si identifica síntomas en un ejemplar como tos, fiebre, decaimiento y falta de apetito , entre otros, es recomendable aislar al animal sin someterlo a grandes esfuerzos físicos, lo que facilitará su recuperación gradual.

Así mismo y siguiendo los protocolos y tratamientos que recomiende su médico veterinario de confianza, en un lapso de siete a 10 días el caballo recuperará su estado de ánimo y condición de salud óptima.

No obstante, la mejor prevención es la vacunación para no perjudicar a otros animales en el establo, lo que podría representarle altos costos por el tratamiento de medicamentos que son necesarios para curar la influenza.

Otra medida que se deja de lado en diversas ocasiones es la ventilación, higienización y desinfectación de las instalaciones y los equipos o instrumentos de uso cotidiano en la actividad con los caballos, que se traspasan de ejemplar en ejemplar y es foco de bacterias de esta y otras enfermedades.

Las vacunas contra la influenza son requeridas con especial énfasis para aquellos equinos que compiten en eventos internacionales por su alta frecuencia de desplazamiento entre diversos países.