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Las capacidades excepcionales del ganado para alterar el clima se deben principalmente al metano, el cual libera hacia la atmósfera durante su rutina digestiva diaria. La orina del ganado es un factor menos conocido que atenta contra el clima, produce óxido nitroso (N2O), el cual tiene un poder de calentamiento mucho mayor que el del dióxido de carbono (CO2), la principal causa que contribuye al calentamiento global.

Por ello, un estudio realizado por el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y sus socios demuestra que estas emisiones de N2O se pueden refrenar significativamente mediante pasturas saludables para la producción pecuaria.

Para el estudio, los investigadores colectaron orina de ganado en sitios de investigación en cinco países de América Latina y el Caribe (ALC). Estas muestras de 500 mL se vertieron en campos pecuarios emparejados clasificados como degradados o saludables, lo cual se determinó mediante la cobertura de vegetación. En seis de los siete sitios de prueba, las pasturas degradadas emitieron significativamente más N2O – algunas veces hasta tres veces más. Los resultados fueron publicados el 29 de enero en Scientific Reports, una revista científica de acceso abierto, por la casa editorial de Nature.

De acuerdo con Ngonidzashe Chirinda, investigador del Ciat y autor principal del estudio, “las pasturas degradadas son perjudiciales desde muchas perspectivas. Este estudio respalda el argumento de la restauración de tierras. Las pasturas degradadas no solamente afectan la seguridad alimentaria y los medios de vida de los agricultores en la actualidad, sino que afectan también los medios de vida de los agricultores a futuro debido a que emiten más gases que causan calentamiento global”.

Por su parte, Todd Rosenstock, coautor con sede en el Centro Mundial sobre Agroforestería indicó que, “este estudio resalta la importancia de evitar la degradación de tierras en primer lugar. Mantener las pasturas saludables parece reforzar simultáneamente las metas tanto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación”.

Vale destacar que, la tierra para producción pecuaria en estado degradado se caracteriza generalmente por el sobrepastoreo, la compactación del suelo, la pérdida de material orgánico y bajos niveles de nutrientes y carbono en el suelo.

En ese sentido, la restauración de tierras a gran escala con pastos forrajeros mejorados, pastoreo rotacional y la adición de arbustos y árboles (agricultura silvopastoril) podría mitigar significativamente los efectos negativos del clima causados por la degradación. Además de reducir las emisiones de N2O, los paisajes restaurados generalmente contienen más carbono, tienen suelos más saludables y ganado más robusto y productivo.

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