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El caballo criollo colombiano es un orgullo nacional. Por décadas en el mundo se lo ha considerado como uno de los más hermosos por su sensibilidad, gracia, brío y elegancia. Esto lo ha convertido en indiscutido ganador de competencias y exposiciones, además, de catalogarlo en el top de los ejemplares equinos.

La raza de caballo criollo colombiano tiene cuatro andares: el paso fino, el trote, la trocha y el galope; y la trocha. Y cada uno de ellos tiene unas características propias que son fundamentales al momento de su doma, adiestramiento y monta.

El caballo de paso fino colombiano es el ejemplar criollo en cuyo desplazamiento se alternan sus dos bípedos laterales, produciendo dos tiempos con cada bípedo para realizar un paso completo en cuatro tiempos. Es uno de los más admirados en el planeta por su gracia y garbo en las pistas.

Para su adiestramiento y entrenamiento, ya sea para competencia o disfrute, en el paso fino, a diferencia de otros andares, hay que tener más prudencia, según los entrenadores.

El aprestamiento es el primer contacto que tienen los adiestradores con los potros uno o dos días después de nacer. Estos momentos son fundamentales para ganar la confianza con el animal para el entrenamiento posterior. El éxito en esa etapa inicial marcará la relación que tenga el entrenador con el caballo para siempre y, por ende, las personas que lo vayan a montar en un futuro.

“En el trote, el galope y la trocha, que es la misma consanguinidad es casi el mismo manejo. En el paso fino los animales tienen más temperamento. El proceso de domarlos y entrenarlos se arranca desde los 28 meses. Aunque con algunos ejemplares se inicia a los 30 meses. Los entrenamientos iniciales pasan por cosas sencillas como que se dejen sobar el lomo, tocar las patas y tornear (que giren en un torno para hacerlos entender las ordenes)”, dijo Luis Guillermo Zapata Cadavid, quien es adiestrador del criadero La Galería.

El entrenamiento puede durar, antes de empezar a montarse, un mes. Así se les enseña para que se dejen ensillar y le cojan confianza a los aperos, al igual que la alfombra y la silla. Es un proceso de ganarse la confianza del animal.

“Siempre se sigue practicando aunque ya comience a competir. Se sigue con los entrenamientos y la disciplina. Es un trabajo diario. El adiestramiento se hace caminando una hora y no se los debe cansar para que no se frenen ni se estresen. En general, las sesiones deben ser de entre 30 y 45 minutos. Las caminatas pueden durar más”, comentó Zapata, quien adiestra caballos desde 1987.

Para los ejemplares que van a competencia, durante esos días y jornadas, se los camina para la entrada en calor antes de salir ante los jueces. “Muchos acostumbramos a caminarlos y llegando a la prepista se los pone a trotar o trochar. En la modalidad que esté se los hace entrar en calor y se les da una ‘rodada’, que es llevarlos al paso que está para ponerlos a punto”.

LOS CONTRASTES

  • Luis Guillermo Zapata Adiestrador del Criadero La Galería

    “Es muy importante lograr ganarse la confianza del animal para poder adiestrarlo sin forzarlo. Esto significará que, en un futuro, será bien montado”.

La inversión de tener un entrenador en un criadero para un solo ejemplar puede ser de $400.000 y $500.000 mensuales. Aunque hay algunos entrenadores muy reputados que cobran cifras superiores. A todo esto se le suma, que es fundamental, en los criaderos, tener un pie de cría con buena raza y buenos movimientos. Además tratar de cruzar la yegua con buen caballo que mejore las calidades de ese ejemplar.

Cabe recordar que cada ejemplar se especializa en uno de los cuatro andares, para tener un mejor rendimiento durante las competencias.

Por un oficio cada vez más profesional

Fedequinas y el Ministerio del Trabajo vienen desarrollando la cualificación de aprendizajes previos de adiestramiento y entrenamiento en el sector equino para lograr que los adiestradores empíricos sean reconocidos y mejor valorados. En su primera edición, las jornadas de capacitación, en 2021, se impactaron a 850 personas en cinco sesiones. En el último trimestre de 2022 se impartieron nuevos cursos de adiestramiento y entrenamiento del caballo criollo colombiano. Estas clases están enfocadas en la profesionalización del oficio y son dirigidas a entrenadores, montadores y propietarios de criaderos. Se busca una mayor remuneración y mejores condiciones laborales.

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