Una de las principales críticas que se hace en la actualidad a la ganadería como sistema productivo es la erosión y degradación que ocasiona progresivamente en los suelos, pues consume de manera voraz, en muchas partes de Colombia, las áreas más productivas que podrían destinarse a cultivos de alto valor estratégico e, incluso, potencial exportador.

Por ello, uno de los recursos que existen para reducir su impacto en el medio ambiente, a la vez que unifica en una misma área agricultura y ganadería son los sistemas silvopastoriles que de acuerdo con datos de Fedegán, combina cultivos agroecológicos de arbustos forrajeros en alta densidad, superiores a 8.000 por hectárea, para ramoneo directo del ganado, asociados a pasturas tropicales mejoradas.

Juan Carlos Pérez, director del Centro de Investigación Caribia, explicó que “hay diversos arreglos silvopastoriles, los cuales están compuestos por distintos estratos vegetales que brindan productos o servicios al sistema ganadero. Así; el estrato bajo está representado por la pastura y es la base de la alimentación bovina. El estrato medio está compuesto por especies arbustivas forrajeras con un alto valor proteico y actúan como un suplemento alimenticio para consumo directo del ganado en potrero. El estrato alto comprende árboles multipropósito que dan sombra, leña o frutos para consumo animal y árboles para producción de madera fina.

Este tipo de sistema es beneficioso tanto para especies productoras de carne, como de leche y doble propósito, ya que “hay estudios comprobados que indican su alto beneficio en la calidad de leche y carne, y en otros animales como búfalos, ovinos y cabras”, destacó Augusto Martínez, zootecnista de la Universidad de Antioquia.

Su extensión es vital para la conservación de los suelos productivos en Colombia, ya que de acuerdo con datos del Dane en el tercer Censo Nacional Agropecuario, actualmente más de 35 millones de hectáreas son destinadas para la ganadería, cuando solo son disponibles cerca de 21,5 millones, mientras que a cultivos solo pertenecen poco más de 7,1 millones, según el registro. Así mismo, cada año se deforestan más de 300.000 hectáreas de suelos que se destinan en gran parte a actividades ganaderas y mineras.

No obstante, para la integración de sistemas silvopastoriles “es importante entender que son alternativas de producción compleja donde interactúan diferentes especies con características fenológicas particulares en cuanto a su relación suelo, planta y clima, que en última instancia define su integración o no al sistema. Especies nativas o introducidas deben generar una dinámica que permita su adecuada interacción y a la vez cumplir su función como parte integrante de un estrato en particular”, acotó Pérez.

Un ejemplo es Atlántico, donde se han introducido especies como pasto estrella, leucaena y totumo importantes por su producción de forraje y aporte de proteínas para la alimentación animal, y el roble para la producción de madera y suministro de sombra a los bovinos.

¿Cuáles especies son útiles para su uso?
Las especies vegetales que pueden utilizarse como sistemas silvopastoriles son múltiples pero entre las que actualmente se aprovechan en diferentes regiones de Colombia se encuentran el achapo, alfalfa de Brasil, bohío, cratylia, maní forrajero, matarratón, pasto imperial y cedro, entre otras.