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Para algunos el meticuloso proceso de herencia del color es toda una pasión y para otros es una aventura poder encontrar el ejemplar soñado.

Lo cierto es que la genética busca comprender la herencia biológica que se transmite de generación en generación. El caballo cuenta con 64 cromosomas y con más de 20.000 genes, algunos de esos genes son los encargados de determinar el color que tendrá cada ejemplar. Algunas veces el caballo puede parecerse más al padre o a la madre o tener unas características muy propias.

Carlos Quiroz ingeniero de sistemas, con estudios en bacteriología y en biotecnología señaló que, el concepto de dominancia genética establece la capacidad de un gen para expresarse en el fenotipo (en la apariencia externa del caballo) cuando se encuentra presente en el genotipo (en la serie de genes que determinan las características de cada caballo)”.

Por eso este líder de la genética del color creó una tabla innovadora, la “Guía de la genética del color del Caballo Criollo Colombiano”, que le tomó más de 2 años de trasnochos e investigaciones.

Logró un juego de dos afiches, que contiene la lista de los genotipos y sus correspondientes fenotipos, de tal forma que un criador, con base en esta guía, pueda establecer anticipadamente cuáles podrían ser los colores probables de los potros provenientes de un determinado cruce y, en alguna medida, predecir el color de la cría.

Quiroz explicó que “el gen denominado “extensión” es el que determina la presencia de los colores negros y alazanes en los caballos. La forma dominante de ese gen se representa con la letra “E” y produce ejemplares de color negro; la forma recesiva se representa con “e” y produce ejemplares de color alazán”.

Así mismo aseguró, con respecto a este gen, que “el caballo que tenga el gen dominante “E”, bien sea en forma homocigótica “EE” (doble copia) o en forma heterocigótica “Ee” (copia sencilla), será negro.

Para que el caballo sea alazán requiere tener el gen recesivo “e” en forma homocigótica “ee” (doble copia)”.

“Lo importante de esto es entender que cuando cruzamos dos ejemplares negros pueden tener ambos un genotipo heterocigótico “Ee”. Esto quiere decir que ambos ejemplares negros pueden ser portadores del gen recesivo “e” y tendrían entonces un 25% de probabilidades de obtener un potro alazán (“ee”)”, indicó Carlos Quiroz.

Otros genes que determinan el color son: ” el gen agouti, que en su forma dominante “A” ocasiona que el color negro del gen extensión solo se vea en la crin, cola y extremidades de los caballos castaños. El gen cream que diluye el color de negros, alazanes y castaños convirtiéndolos en zainos, isabelos y bayos respectivamente. Y el gen grey que en su forma dominante “G” enmascara los demás colores produciendo así los colores moros. “Esto se da luego de cruzar dos negros heterocigóticos “Ee x Ee” por lo que se obtienen cuatro genotipos posibles”, agregó Quiroz.

Esta raza, se caracteriza por su elegancia, y se divide en cuatro formas o modalidades de andar que son:paso fino, trote y galope, trocha pura Colombiana y trocha y galope.

La importancia de este sistema radica en que permite determinar de qué color debería ser tanto el reproductor como la yegua, para proyectar en alguna medida el color que se quiere para el futuro potro.

¿Cuánto cuesta una monta?
En términos competitivos, para el caso del Caballo Criollo Colombiano, una buena monta es clave en la transmisión de la genética de los reproductores, cuando éstos son ejemplares con amplios reconocimientos y premios en pistas no sólo en paso fino sino también en los demás andares (trocha y galope, trocha pura y trote y galope). Expertos afirman que su costo varía según el ejemplar pero puede ir desde $500.000 hasta más de 5 millones.

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