Agro

Sensores para monitorear sus plantas que pueden subir en 20% la cosecha

Este tipo de herramientas se integra a los cultivos para interpretar variables hídricas y nutricionales directamente desde las plantas
Natalia Albor Rojas
27 de mayo de 2026

En el panorama actual de la agricultura, los costos de producción se han convertido en uno de los principales desafíos para la supervivencia de los cultivos y, al mismo tiempo, de los productores.

Tradicionalmente, rubros como la fertilización química, el bombeo de agua y el mantenimiento nutricional representan los gastos más elevados y difíciles de controlar dentro de la actividad agrícola.

Para encontrar un equilibrio que permita reducir estos costos operativos sin sacrificar la calidad ni el volumen de las cosechas, el sector ha recurrido a la tecnología, específicamente al uso de sensores.

Este tipo de herramientas se integra a los cultivos para interpretar variables hídricas y nutricionales directamente desde las plantas. El alcance de estas lecturas analíticas ya se ha evidenciado en fincas donde los registros técnicos permitieron ajustar el manejo y reducir en 30% los costos asociados al uso del agua, además de disminuir en el mismo porcentaje el gasto en insumos nutricionales.

Cabe resaltar que, gracias a este seguimiento de precisión, la reducción de recursos no afectó el rendimiento del cultivo; por el contrario, la producción final registró un incremento de 20 %, al recibir aplicaciones basadas en necesidades reales.

LOS CONTRASTES

  • Wilian MarcosGerente de distrito para Wiseconn

    “El error más común es no utilizar adecuadamente la información que el sensor provee. Incluso, más que el hecho de que el aparato falle por sí mismo”.

  • Mauricio ManotasCEO de Green Laniel

    “La tecnología que tratamos de promover es para optimizar el uso de los recursos, o sea, utilizar solamente los necesarios para la producción".

Al profundizar en los resultados, Mauricio Manotas, CEO de Green Laniel, explicó que estos indicadores técnicos demuestran cómo la sensorización agrícola puede convertirse en una inversión recuperable a corto plazo, lo que permite, por ejemplo, que en exportaciones y cultivos de arándanos el capital invertido se amortice en menos de un año.

Aunque este periodo puede variar según el precio comercial del producto final, un factor ajeno al control tecnológico, Green Laniel ofrece soporte personalizado para mitigar riesgos financieros en sectores como la papa, los arándanos y la floricultura, donde se registra una mayor adopción de estos sistemas.

Según el directivo, esta estabilización de los costos operativos es posible porque los sensores permiten evaluar de manera matemática los requerimientos biológicos del cultivo.

El método consiste en instalar dispositivos portátiles directamente sobre la planta para medir sus microcorrientes eléctricas internas, las cuales diagnostican el estado hídrico y el balance nutricional del vegetal.

Sobre estas herramientas de medición, Wilian Marcos, gerente de distrito para WiseConn en Latinoamérica, enfatizó que, si se busca un retorno de inversión más rápido en el campo, una sonda de humedad es otra alternativa idónea. Según explicó, este tipo de sensor permite descifrar con precisión la dinámica de interacción de la planta con el suelo, es decir, la manera en que las raíces absorben agua y nutrientes, así como los puntos específicos donde ocurre este proceso.

Esta tecnología detalla cuándo la planta se encuentra verdaderamente activa y absorbiendo nutrientes, o cuándo ha detenido dichos procesos, lo que permite al productor ejecutar una gestión agronómica más puntual, oportuna y eficiente.

A través de estos monitoreos constantes, Manotas aclaró que el agricultor puede determinar, con datos objetivos, si es necesario incrementar o disminuir la dosificación de nutrientes, para reducir el margen de error derivado de aplicaciones realizadas sin monitoreo previo o “a ciegas”.

Sin embargo, estos procedimientos no están exentos de desafíos durante su adopción. Marcos explicó que las fallas suelen originarse en omisiones operativas por parte de los usuarios, como olvidar la calibración semanal o quincenal de los dispositivos.

No obstante, aseguró que el error más crítico es no utilizar correctamente la información suministrada por los sensores, además de mantener falsas expectativas sobre la inmediatez de las alertas.

El experto concluyó que la verdadera prevención radica en el análisis de datos históricos para anticiparse a anomalías, y no en esperar a actuar cuando el dispositivo ya evidencia problemas como estrés hídrico o presencia de plagas. Por ello, recordó que la sensorización no sustituye el criterio técnico, sino que complementa el acompañamiento agronómico en campo para comparar la información digital con el comportamiento real de la planta.

Errores comunes con sensores

Al usar por primera vez estas tecnologías, pueden haber dos errores comunes: el impulso de saturar el campo con una cantidad excesiva de herramientas, lo que termina abrumando al productor con un volumen de datos que no sabe administrar y lo lleva a desechar la tecnología; o instalar los equipos para luego ignorar sus lecturas, prefiriendo gestionar la tierra de manera empírica o guiándose por recomendaciones externas sin validez local.

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