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El diario La República, en asocio con su publicación Agronegocios, dio a conocer la lista de 30 personas nominadas a la Distinción a los desarrolladores del agro 2022. Las tres categorías en las que estos candidatos competirán son Sembradores, Agroindustriales y Digiagro, y cada una de sus historias será contada nuevamente para los lectores.

Cabe recordar que, en la categoría Sembradores, el objetivo es reconocer a los emprendedores del agro, a esas ideas que surgen en un rincón apartado del país o desde una parcela de tierra pequeña. En Agroindustriales, la idea es exaltar a las grandes industrias y compañías que trabajan en el sector, generan empleo y dejan en alto el nombre de Colombia. Por último, en la categoría Digiagro, se destacarán las iniciativas de innovación y tecnología por ser disruptivas en los negocios agropecuarios.

Digiagro

El noveno candidato por la categoría Diagro es Santiago Correa, cofundador de Sioma, una empresa con sus orígenes en el Urabá antioqueño y que tenía como objetivo mejorar la producción de banano en la zona. Con el tiempo la idea evolucionó y se escaló a todos los cultivos tropicales mediante un ecosistema tecnológico.

“Integrar al pequeño agricultor, aquel que habita las zonas de producción, es parte fundamental de construir un sector agrícola inclusivo. Para esto es importante brindarles no solo herramientas, sino conocimientos técnicos para que puedan aprovechar de mejor manera los recursos de sus sistemas de producción”, dijo Correa.

Esto busca optimizar la mano de obra, aumentar la producción por hectárea de estos cultivos, y mejorar las condiciones para el agricultor.

“La idea nace del contexto donde crecí. En el Urabá nos llevan a las fincas a conocer los cultivos. De niño escuchaba los principales problemas del productor tropical. Siempre tuve claro que quería volver a la región a ayudar. Queremos conectar la tecnología y los problemas de la producción, inicialmente del banano”, agregó.

Uno de los primeros proyectos que confió en la idea fue el Edén, en el Urabá. A partir de ahí siguieron creciendo y se enfocaron en clientes de la agroindustria.

“Tenemos cultivos desde 27 hectáreas hasta 6.000 hectáreas. Gran parte del tema es esforzarnos en cómo llegar al productor pequeño”, dijo.

Ya no solo cuentan con cultivos de banano, ya se han ido trasladando a otros como la palma y prestan servicios que van más allá de la frontera colombiana, con fincas en Ecuador, Guatemala y México.

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