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Con un panorama de incertidumbre política, violencia de por medio y numerosos grupos que mantienen bloqueos en diferentes corredores viales del país, los productores del agro y los consumidores han asumido las consecuencias.

Ya son más de 10 días con los camiones detenidos y el desabastecimiento ya se empieza a sentir desde el suroccidente hasta el norte del país. Con esto, la presión en los precios no se hace esperar, pues el poco alimento que llega es comercializado por lo intermediarios con valores muy altos que, según ellos, compensan los altos costos de los fletes, el tiempo que les ha tomado llegar y la inseguridad que deben asumir.

Por ello, LR realizó el ejercicio de ver el cambio en los precios de los alimentos, desde el 28 de abril, día en el que iniciaron las protestas, hasta el 7 de mayo. El resultado fue que la cebolla, la yuca, la mora, el tomate, la naranja, el plátano y la papa, son los alimentos que más han incrementado su precio, teniendo en cuenta que, aunque hay otros con subidas más pronunciadas, estos son los más comunes dentro de un mercado de una familia colombiana.

En concreto, las cifras que se tomaron del Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario del Dane, reflejan que en Corabastos la cebolla subió 161%; la yuca, 297%; la mora, 129%; el plátano, 122%; el tomate, 96%; la papa, 59% y la naranja 58%.

En plata blanca, en solo una semana un kilogramo de cebolla cabezona subió $2.200; un kilo de yuca, $3.000; un kilo de mora, $3700; un kilo de plátano, 1600; un kilo de tomate, $1.700; un kilo de papa negra, $1.000 y un kilo de naranja, $1.000.

Es decir, que los ingredientes de un almuerzo tradicional colombiano completo, que recurrentemente lleva ingredientes como tomate, cebolla, papa y mora, subieron en una semana alrededor de $8.600.

Una cifra, que para 21,02 millones de colombianos que vive en pobreza y gana menos de $331.688, no tiene mucho sentido. Y mucho menos para los 7,47 millones que viven con menos de $145.004 al mes.

Y aunque el panorama de precios es desolador, lo cierto es que hay dos protagonistas que se llevaron el peor papel: los consumidores y los productores.

Por un lado, los consumidores viven un proceso de desabastecimiento. Según el reporte semanal del Dane, comparando la semana que va desde 22 de abril hasta 28 de abril, frente a la de 29 de abril al 5 de mayo, el abastecimiento cayó 40%. Los tubérculos escasearon 42%; las frutas, 39% y las verduras, 36%.

En general, todas los mercados mayoristas reportaron desabastecimiento y donde más escaseó fue en: Ipiales, con 97%; Cali, con 96%; Pereira 80%; Manizales 52%, y Neiva 51%.

En el otro frente están los productores, tanto grandes como medianos y pequeños, pues de varios cultivos la cosecha de esta temporada era ideal.

LOS CONTRASTES

  • Germán PalacioPresidente de Fedepapa

    “La papa está sin cosechar y el que se está beneficiando es el intermediario que se arriesgan a llevar el producto, pero con un precio muy alto”.

  • Álvaro Palacio Presidente de Asohofrucol

    “El campo se va a acabar. Un producto hortifrutícula demora entre cuatro y 14 meses para producirse y resulta que cuando se va a sacar no se puede vender, como es el caso de hoy”.

Por ejemplo, en la papa, producto que venía saliendo de la crisis que provocó la pandemia, la cosecha estaba siendo prospera y los precios estaban beneficiando al productor, sin embargo, con los bloqueos, el producto va perdiendo calidad por pasar el tiempo de cosecha y los altos precios en algunas centrales dañan todo el mercado.

“La situación está muy difícil, sobre todo, en Nariño, en este momento hay 500.000 toneladas de cosecha que no han podido sacar a Cavasa en Cali, porque hay resguardos indígenas que no están dejando sacar el producto”, dijo Germán Palacio, presidente de Fedepapa.

En el segmento de las frutas y verduras la situación es crítica en casi todos los cultivos. Según Álvaro Palacio, presidente de Asohofrucol, el problema radica en que estas productos necesitan entre cuatro y 14 meses para poder cosecharse, por lo que en el corto y mediano plazo el productor puede quebrarse, “el problema no es el precio, sino que el productor no está pudiendo vender. El precio es lo de menos para el productor, para el consumidor claro que es relevante, pero los productores del agro están muy mal”, dijo.

Según el directivo, hay poco más de 1,05 millones de hectáreas con cultivos hortifrutícola, de las cuales 15.000 son de aguacate hass que están en riesgo de perderse. En cítricos como naranja, limón y mandarina, hay 80.000 hectáreas afectadas; en mora, 16.000 hectáreas y en cebolla unas 20.000 hectáreas.

Las cifras son abismales y tienen en jaque al sector, no solo por el impedimento en la venta interna, sino también para los productos de exportación de este segmento. Palacio concluyó que las pérdidas de los exportadores de aguacate hass serán millonarias y tendrán una grave afectación en el mediano y largo plazo.

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