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Los alimentos son el rubro que menos han podido hacerle frente a la inflación. Los mercados apenas estaban recuperando cuando el 24 de febrero Rusia invadió a Ucrania, un hecho geopolítico que trajo consecuencias para todo el agro, en especial para aquellos países que tenían una dependencia de fertilizantes e insumos para la producción agrícola, como Colombia.

Las soluciones del gobierno en el corto plazo se enfocan en subsidiar a 120.000 pequeños productores en la compra de insumos, por medio de 10.000 establecimientos comerciales, y de ese total se reembolsará 20% de la compra de los fertilizantes simples o compuestos para cultivos o alimentos balanceados, en los casos de actividades pecuarias.

Aunque es un alivio para esa pequeña porción de productores, se queda corta en la solución de fondo, ya que el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas no quiebra la mano y sigue jalonando el IPC de este año, que ya se ubica en 12,2%, en niveles no vistos desde hace 23 años.

Si a esto se le suma una ola invernal con niveles que superan en algunas regiones hasta 40% las precipitaciones normales, el agro atraviesa una de sus peores crisis.

Las frutas son de las más afectadas, ya que, algunas cosechas como el mango, son muy delicadas en su floración, y el exceso de humedad las daña. Eso desencadena en que los productores no están sembrando y termina habiendo poca oferta, lo que explica por qué tuvieron alzas en sus diferentes variedades de hasta 80%.

Algunos municipios como Ráquira y Aquitania, en Boyacá, han visto como las inundaciones acaban con las siembras de productos como la cebolla, y esas pérdidas se traducen en menos oferta y mayores costos para el consumidor.

Por el momento el gobierno también pretende ofrecer ayudas a los afectados por la ola invernal.