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El agua es el dogma principal del cambio climático. Las comunidades en todas partes del mundo han seguido la ruta de la robustez y la resiliencia para afrontar los impactos que el cambio climático está trayendo consigo mismo: sequía, escasez, inundación y contaminación del agua. Básicamente, el clima venidero afectará la cantidad y calidad del agua, pero más allá de pensar solo en el suministro de esta, el cambio climático afectará nuestra relación cultural con la naturaleza, ya que el agua es también fuente cultural de inspiración, identidad y bienestar espiritual.

Las comunidades que han elegido la robustez para afrontar el cambio climático se han empeñado en mejorar su infraestructura o en hacerla “más fuerte”, por ejemplo, estas construyen diques de mayor envergadura o puentes más elevados sobre los ríos para no ser arrastrados por estos. Entre tanto, la resiliencia corresponde a todas aquellas acciones que algunas comunidades han emprendido para cambiar sin ser cambiadas, es decir, estas comunidades resilientes monitorean su entorno, aprenden de éste y ágilmente van tomando decisiones que no implican el cambio de la comunidad en sí misma.

La resiliencia se puede evidenciar en comunidades empoderadas de su territorio que son capaces de organizarlo correctamente y cumplir con sus propios acuerdos, por ejemplo, esas comunidades que restauran las planicies de inundación de los ríos y nunca más vuelven a construir sobre éstas, así la comunidad no tiene que reubicarse o construir costosas obras de protección contra inundaciones, es decir apelan a su resiliencia.

En el departamento del Magdalena, específicamente en el territorio de río Frío, la Corporación colombiana de investigación agropecuaria -Agrosavia, mediante sus Centros de Investigación Caribia y Tibaitatá, en conjunto con la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad del Magdalena, están trabajando en favor de adaptar las relaciones hidrosociales del distrito de riego de río Frío y de su cuenca aportante al cambio climático, esto bajo una visión territorial concertada que garantice la seguridad hídrica y conduzca a la sostenibilidad de los medios de vida.

Esta adaptación tendrá como base el aumento de la resiliencia de las comunidades y la concertación de valores individuales y colectivos frente al agua; la implementación de medidas de adaptación basadas en tecnología que involucre el conocimiento científico y los saberes comunitarios (co-creación) y la implementación de acuerdos comunitarios con perspectiva climática.

Desde el inicio de este año, Agrosavia decidió participar activamente en las iniciativas de gobernanza y gestión del agua y clima que existen en el Caribe colombiano, tales como la Plataforma de Custodia del Agua de los Ríos Frío y Sevilla y el Nodo Regional de Cambio Climático Caribe e Insular (NORECCI), todo esto entendiendo que el agua es el principal insumo de la producción agropecuaria y su disponibilidad puede verse afectada en las próximas décadas provocando graves consecuencias en la seguridad hídrica y alimentaria de la región.