El café de Colombia es sinónimo de calidad, por esta razón es tan apetecido y valorado en todo el mundo. Además, durante décadas, ha sido el motor de desarrollo social y económico de las regiones cafeteras y de todo el país. Pero toda esta magia parte desde cada empresa cafetera, de cada familia caficultora y para alcanzar las mejores productividades posibles en el cultivo del café es necesario implementar más agronomía, más productividad y esto es aplicar las recomendaciones que hacemos los extensionistas basados en la investigación de Cenicafé en el momento oportuno, de acuerdo a las condiciones de cada región y a cada sistema de producción. Pero es cada caficultor quien debe tomar las decisiones correctas en los momentos oportunos aplicando las mejores prácticas de cultivo. Estas decisiones están relacionadas con la productividad del cultivo pues es claro que, en la agricultura en general, la rentabilidad está soportada directamente en la productividad.

Variedad: Esta es la primera decisión en la cual no nos podemos equivocar pues esos árboles estarán allí sembrados 20 o más años, ya que una vez que cumplan su ciclo los podemos renovar por zoca dos o hasta tres veces dependiendo del estado de la plantación. Debemos asegurara que la variedad sea la correcta, que conserve el perfil de taza del café de Colombia, que sea altamente productiva.

Edad: Una de las labores que determina en gran medida la productividad del sistema de producción del café es la renovación, manteniendo los árboles jóvenes y productivos. Para esta actividad debemos tener muy presente el tipo de renovación ya sea por zoca o por siembra.

Densidad: Los tallos del café tienen ramas, en esas ramas tienen nudos y en esos nudos es donde se forman los frutos, es por esta razón que a mayor número de nudos por hectárea pues mayor será la cantidad de granos de café y esto lo logramos teniendo el mayor número de plantas de café por hectárea, teniendo en cuenta las condiciones agroecológicas de cada región como lo son: condiciones de oferta de suelo, clima, pendiente del terreno y disponibilidad de recursos que es lo que me define el número máximo de tallos por hectárea.

Acidez: Para el cultivo del café el rango adecuado es entre 5,0 a 5,5 en la escala de pH. Recordemos que la única forma que tenemos para conocer la acidez del suelo, si hay que corregirla y con qué material hacerlo, es con la información que nos brinda el análisis de suelo.

Nutrición: Los tres principales elementos que se consideran esenciales para el crecimiento y desarrollo de la planta de café son el carbono, el hidrógeno y el oxígeno, los cuales se obtienen básicamente del agua y de la atmósfera, representando cerca de 95% del peso de la planta. Los demás elementos se encuentran principalmente en el suelo y según su demanda, para el cultivo del café, son considerados como macronutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y azufre) y micronutrientes (hierro, manganeso, cobre, cinc, boro, cloro, molibdeno, y níquel)

Debemos implementar el manejo integrado de plagas, de enfermedades y de arvenses, y el manejo de la luminosidad (sol o sombra) dependiendo las condiciones agroecológicas de cada región. Las familias caficultoras contamos con el resultado de la investigación de Cenicafé, con la información de clima, con la orientación de los extensionistas y con un gremio que trabaja unido buscando la rentabilidad del cultivo del café y mejorando el ingreso económico.