Comentarios Jeffrey Fajardo

Maíz y porcicultura

15 de abril de 2026
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Hablar de producción porcícola es, inevitablemente, hablar de maíz. Este grano es mucho más que un ingrediente en el alimento balanceado, es el componente esencial que sostiene la nutrición, el crecimiento y la productividad de los cerdos en Colombia y en el mundo. En promedio, entre 60% y 70% del alimento balanceado destinado a la porcicultura está compuesto de maíz, lo que refleja su papel como fuente principal de energía y su carácter insustituible dentro de la dieta animal.

Durante 2024, se estima que la porcicultura colombiana consumió cerca de dos millones de toneladas de maíz, volumen que crece año a año, alrededor de un 8% en los últimos cinco, impulsado por el aumento de inventarios en granja tanto en hembras de cría como en ceba, la mejora en la productividad y el aumento en la producción nacional y consumo de carne de carne de cerdo en el país. Si la tendencia continúa, se proyecta que hacia 2030 el consumo nacional de maíz por parte del sector porcícola alcanzará los tres millones de toneladas, materia prima que se requiere para alcanzar una producción estimada de 800.000 toneladas de carne de cerdo y un consumo per cápita de 18 kilogramos.

La porcicultura colombiana junto con los otros sectores de la proteína animal en Colombia, enfrenta una dependencia estructural de las importaciones de maíz, al no contar con una producción interna suficiente para cubrir la demanda estimada en promedio de seis millones de toneladas. Esta condición hace que factores externos, como las variaciones del tipo de cambio, los fletes marítimos o los fenómenos climáticos que afectan las cosechas en países productores, tengan un impacto directo en los costos locales de producción.

Frente a este panorama, tal como se impulsa desde la campaña multigremial “Maíz Fuerte, País Fuerte”, es necesario fortalecer la producción local de maíz y fomentar esquemas de integración entre el sector agrícola y el pecuario. En Colombia ya existen ejemplos exitosos, como el de la empresa porcícola más grande del país, que también es a su vez uno de los principales productores de maíz y soya, consolidando un modelo de clúster agroindustrial que mejora la eficiencia, reduce la dependencia de importaciones y promueve la sostenibilidad del sistema productivo.

El futuro de la porcicultura colombiana está estrechamente ligado al del maíz. A medida que la demanda de proteína porcícola continúa creciendo, también lo hará la necesidad de garantizar un suministro estable, competitivo y sostenible de este grano.

El maíz no solo alimenta a los cerdos; también a toda una cadena productiva que genera empleo, bienestar rural y desarrollo económico. Reconocerlo como insumo clave es comprender que detrás de cada kilo de carne de cerdo hay un campo agrícola que trabaja, silencioso pero indispensable, para que la porcicultura siga creciendo con fuerza en Colombia.

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