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“El ganado solo necesita buen pasto, buena agua y buenas sales”, es una frase que se repite constantemente entre los ganaderos. Pero, la realidad es muy diferente porque con frecuencia se presentan múltiples circunstancias que cambian las condiciones y obligan a utilizar complementos alimenticios para lograr la productividad o los rendimientos esperados.

El pasto no siempre es suficiente en cantidad o calidad y factores como inviernos fuertes o veranos prolongados, entre otros, perjudican su crecimiento y ocasionan daños irreparables. Entonces, ante la escasez, es necesario acudir a otra clase de alimentos o suplementos para que los animales logren sus objetivos de producción lechera, aumento de peso, reproducción, entre otras.

Por ejemplo, en lecherías, la calidad de la leche es demasiado sensible a los cambios de alimentación de las vacas y por eso debe haber un complemento cuando no hay pasto o el que hay es de baja calidad.

Existen los concentrados producidos por diferentes empresas en el país, que presentan al gremio ganadero una gran variedad de fórmulas balanceadas de proteínas, grasas, fibras, minerales y otros elementos. Los concentrados son el complemento perfecto porque se acomodan a las necesidades específicas del ganado según su edad, su sexo, su objetivo de producción y su alimentación.

Empresas como Solla, Contegral, Finca, Colanta y otras más, presentan generosos portafolios de productos para todas las necesidades. Sin embargo, los ganaderos saben que un animal no puede alimentarse sólo con concentrado, ya que no es viable económicamente.

“En alta producción de leche en clima frío, si el pasto no alcanza, hay que suplementar con concentrado, dependiendo del tipo de vaca. El concentrado es excelente, pero no se puede mantener una vaca sólo con concentrado, no es negocio”, afirma Johana Klinkert, administradora de empresas agropecuarias. Para ella, la mejor fórmula es “además del concentrado, suplementar en invierno con heno, pasto peletizado o pasto fibroso y en verano con fibra, que se encuentra en los silos de maíz o de naranja”.

Además, recalcó que hay algunas empresas de concentrados que están ofreciendo un producto fibroso como complemento, sin embargo, señala que en clima frío siempre será necesario el complemento con cuido, el cual es muy efectivo, pero más costoso.

Por eso, cuando se trata de complementos, los silos siguen siendo una gran alternativa por sus características nutricionales y su relación costo beneficio.
Para Raúl Díaz, zootecnista y asesor de fincas ganaderías en la Costa Atlántica, “cuando el ganado se ve muy mal de pastos por heladas, sequías etc., lo más normal es suplementar con silos de maíz o de sorgo. En Colombia en este momento el silo más común es el de maíz, es el más asequible económicamente y el que se consigue más fácil”.

En tierra caliente, el silo manda la parada. Juan Carlos Villegas, ganadero en el Magdalena Medio, aseguró que, “en épocas de escasez, en un verano fuerte, le echamos mano al ensilaje de maíz forrajero, bien sea que lo logremos producir en la propia finca o que se lo compremos a terceros”.

Los silos son almacenamientos y mezclas de diferentes productos vegetales como el maíz, la soya, el sorgo o incluso cáscaras de frutas o leguminosas que se guardan compactadamente, se fermentan y se mezclan con otros ingredientes como melaza para crear un suplemento alimenticio de fácil manejo, almacenamiento y gran valor nutricional.

“En zonas donde hay producción o beneficio de frutas, hay quienes utilizan las cáscaras de los cítricos. Las cáscaras de los bananos”, afirma Miguel Gutiérrez Botero, veterinario y ganadero de Caldas, cuyos animales pastan en las montañas del Nevado del Ruiz. Pero advierte que la pregunta siempre debe ser: ¿qué disponibilidad de alimento adicional hay en la zona?, porque nosotros tenemos unos fletes que por lo costosos dañan todos los presupuestos”.

Hay otras alternativas en el mercado que suplen durante la carencia de pasto: está el heno que puede tener origen en leguminosas o follaje como el matarratón. También semillas como la de algodón y harinas de maíz.

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