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Por medio del mismo se determina la cantidad de animales que se puede tener en una finca y las necesidades de conservación de forraje para los periodos críticos, ya sean épocas de sequía o de lluvias intensas”, explicó Alexander Navas, docente investigador de la Universidad de La Salle. 

Existen cuatro tipos de sistemas de pastoreo, entre los que están: el continuo, rotacional, alterno y el mecánico.

“En el continuo los animales entran a un potrero y no vuelven a salir hasta que se vayan para sacrificio, por eso este sistema es muy económico porque no necesita cercas. Además de eso, es muy selectivo, el animal come lo que le gusta”, dijo Fabián Jiménez, especialista en nutrición y sistemas de pastoreo.

Por su parte, en el pastoreo alterno, normalmente se utilizan dos potreros. Cuando se está agotando el forraje, los animales pasan al otro potrero y mientras tanto, el primer potrero está recuperándose.

En el pastoreo rotacional se trabaja con más de dos potreros. De acuerdo con Navas, este tipo de pastoreo es el ideal, porque se produce un pasto de mejor calidad. “Manejado adecuadamente tiene efectos positivos sobre el suelo, el forraje, los animales y el ambiente”.

Con esto coincidió Jiménez, “este sistema permite que las praderas se recuperen mejor, adicionalmente puedo saber cuántos animales se ingresan por hectárea de acuerdo con la producción de forraje de mi pradera”.

Según el investigador de La Salle, los dos primeros sistemas, continuo y alterno, aunque son los más utilizados no son recomendables, ya que no permiten aprovechar el potencial productivo de la finca. “Estos contribuyen en el corto o mediano plazo al sobrepastoreo, degradación del suelo y de la pastura, además se reduce la cantidad de animales y el desempeño productivo de los mismos, ya que, hay menor cantidad de forraje y por tanto, menor calidad nutricional”.

Frente a esto, es importante que los ganaderos opten entonces por el que más se adapte a sus necesidades para garantizar el máximo rendimiento de su ganado y una alimentación adecuada de los mismos. También, es fundamental a la hora de establecer algunos de estos sistemas el costo, el número de animales y la calidad del suelo.

Continuo, el de menores costos
Según Navas, el pastoreo de menor costo de inversión es el continuo, “los animales pastorean en grandes áreas en las cuales hay poca infraestructura como cercas, bebederos y saleros, pero en el mediano y largo plazo es el más costoso, ya que el pastoreo continuo permite la pérdida del potencial productivo del suelo, la degradación de la pastura, una capacidad baja de carga, es decir de animales por hectárea, bajo desempeño animal (producción de leche, ganancia de peso, baja fertilidad, entre otros aspectos) y baja rentabilidad de la finca, haciendo poco eficiente el uso de los recursos y la inversión inicial.

 

 

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