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Las innovaciones tecnológicas como herramientas físicas, recursos genéticos y datos que cualquiera puede utilizar, han permitido avanzar en estudios como el del maíz resistente al glifosato que desarrolló la Universidad Nacional de Colombia (Unal).

De acuerdo con la Agencia de Noticias Unal, "la innovación fue propuesta por el equipo del profesor Alejandro Chaparro, de la Facultad de Ciencias, quien explicó que en el mundo ya existían plantas con estas características, como la soya, y que la clave está en un tipo de fragmento de ADN conocido como casete".

"Para ver si era posible usar tecnologías de dominio público hicimos ingeniería inversa, es decir, explorar el resultado que queríamos obtener y analizar de ahí para atrás cada paso del proceso y determinar si existía una opción libre de uso, como el casete mismo, las cepas bacterianas que se usan para introducir el ADN en la planta, los protocolos de cultivo", señaló Chaparro.

Según la Unal, el trabajo rastreó los elementos que componían el casete y que eran de dominio público, luego se usaron herramientas libres para diseñar esa secuencia de ADN ideal y la enviaron a fabricar a China.

Actualmente, el proyecto desarrollado bajo la dirección del docente ya obtuvo la Resolución 13025 de 2019 del ICA, que permite sembrar ese tipo de maíz con la modificación genética en varias regiones de Colombia, y hoy se analiza su inocuidad para recibir la autorización de uso en alimentación.

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