Comentarios Víctor Diusabá Rojas

San Isidro: Diosleguarde confirmó más que su alternativa en Las Ventas

16 de mayo de 2026
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Tarde casi anodina la de este sábado 16 de mayo en Las Ventas de Madrid con un responsable mayor y casi único: el encierro de La Quinta. La emblemática ganadería santacolomeña completó así su segundo fracaso en el curso de apenas una semana en el ruedo más importante del planeta taurino. Quien sí logró sacar la cabeza en medio de la falta de casta y la sosería de la mayoría de ejemplares fue Manuel Diosleguarde. El salmantino supo descifrar a dos enemigos nada fáciles para, al final, ser el único capaz de ganarse un lugar en la memoria de la afición.

Los otros dos actuantes, El Cid y Álvaro Lorenzo, solo conocieron de silencios.

Precisamente, con verónicas largas y templadas y un toro cárdeno claro presto a repetir, Diosleguarde dijo ¡presente! a esta, su confirmación en Madrid. Lo que vino luego en la muleta fue mucho más que eso: un ejemplar exigiendo y un torero, el nacido en Salamanca, firme y vertical, ligando y mandando. Pinchazo, saludo.

El segundo fue devuelto. En su lugar vino uno de la ganadería José Manuel Sánchez. Con él, El Cid pasó trabajos por la manifiesta mansedumbre que mostró desde la propia salida, condición en la que se mantuvo siempre, más allá de atender, sin emoción, algunos cites del torero andaluz. Largo episodio con la espada. Silencio.

Al tercero de la corrida, Iván García le colgó con excelencia dos pares de banderillas de su marca registrada. La propuesta de Álvaro Lorenzo para sacar provecho del de La Quinta fue dejarlo a su aire, sin exigirle mucho. Pero la sosería del enemigo impidió cualquier buena intención. Silencio.

El bonito y, a la vez, rajadísimo cuarto, no supo más que de huidas. El Cid lo dejó a su suerte, antes de verlo convertido en hueso cada vez que quiso meter la espada. Silencio al torero y pitos al del hierro santacolomeño.

Diosleguarde logró sacar olés en un apretado quite por chicuelinas al quinto. Enseguida, con la muleta retrasada, Lorenzo consiguió algunas tandas de derecha, apenas celebradas por los tendidos a un animal que no trajo más que abulia a Las Ventas. Espadazo y silencio.

En el sexto, Diosleguarde repitió en actitud y en aptitud para ponerse por encima de un complejo enemigo que le tomaba la medida al lidiador en cada viaje, sin que él echara pie atrás. Faena colmada de sueños y ambiciones de un hombre dispuesto a no dejar pasar la oportunidad, más allá de que el mal uso de la espada le negara alguna opción de trofeo en ese turno.

Ficha de la corrida

Toros de La Quinta y uno de José Manuel Sánchez lidiado en segundo turno en remplazo del original.
542, 585, 582, 520, 565 y 581 kgrs

El primero, exigente. El segundo, de J.M. Sánchez, rajado. El tercero, soso. El cuarto, rajado. El quinto, vacío. El sexto, complejo.

El Cid
Marino y oro
Silencio y silencio
Álvaro Lorenzo
Hilo blanco y caldero
Silencio y silencio
Manuel Diosleguarde
Blanco y oro
Saludo y saludo

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